La tierra abrió sus brazos y dio la bienvenida a las plantas y flores que voluntarios sembraron ayer en el Bulevar Ciro Farrera de Tuxtla Gutiérrez. Iniciaron así el proyecto “Adopta un Jardín”, con el que pretenden reforestar y embellecer los principales bulevares de la capital chiapaneca.
La mano del hombre ha ido destruyendo cada poco a la Tierra. La mano del hombre puede hacer el proceso inverso cada poco, también.
Ayer, un grupo de aproximadamente 30 voluntarios, entre trabajadores del Grupo Farrera, familiares y amigos, se dieron cita desde temprana hora en el Bulevar Ciro Farrera, muy cerca del Bulevar Belisario Domínguez.
Con palas, barretas, barretones, flores y plantas, pero sobre todo con muchas ganas de colaborar, comenzaron a cavar, limpiar, pintar.
La herrería colocada en el lugar, para circundar el camellón central, luce destrozada. Ya no está la placa conmemorativa. Varios autos se encargaron de chocar allí.
Son muchos los que dañan. Pocos los que restauran.
El Ayuntamiento capitalino carece de personal y recursos necesarios para atender todos los requerimientos de reforestación y embellecimiento.
Esta vez, con gusto otorgó el permiso al Grupo Farrera. “Vamos a sembrar, pero también a darle mantenimiento; haremos un rol de riego cada tercer día”, explica Tania Márquez a nombre de sus compañeros, mientras descansa un poco de la ardua labor.
Mira todo lo que falta y es mucho. El Bulevar Ciro Farrera es muy largo. Y aun falta el Bulevar Belisario Domínguez que acaba de ser remodelado.
En realidad faltan todo Tuxtla, Chiapas, México y el mundo.
“Trabajaremos sábados y domingos. Ojalá que alguien nos secunde y esta labor se replique”, manifiesta esperanzada Tania.
La Tierra es la casa de todos. La única que tenemos. Cada vez está más desgastada, como un vestido viejo. Y las conecuencias la sufrimos todos. Es derecho de todos habitarla. Es deber de todos, restaurarla.












