En el marco de las festividades a la Virgen del Santo Rosario en Yajalón, el próximo cinco de octubre realizarán un recorrido colorido e histórico por la ciudad, por lo que ayer fueron coronados los reyes de la fiesta religiosa significativa por tradición en la demarcación.
Conny Fernanda Trujillo Martínez y Jhalil de Jesús Sánchez García, fueron investidos como los reyes de la Virgen del Santo Rosario, quienes estarán en el paseo de los conocidos “Negritos”, en un desfile de carros alegóricos en el que acompaña la angelical imagen “sanadora de males como la peste bubónica” que ocurrió siglos atrás.
El festejo tuvo origen hace más de siglo y medio, cuando en 1824 se desató una epidemia, la bubónica, por todo el territorio de la naciente nación mexicana, que afectó también a la población de la Capitanía General de Guatemala, a la cual pertenecía Chiapas.
Fue alrededor de 1830 que la comitiva que trasladó a San Juan Nepomuceno, procedente de la Nueva Guatemala de la Asunción o Ciudad de Guatemala, hizo estallar una bomba anunciando su llegada a la Villa de Chilón. Mandado a traer por los habitantes, el santo tenía fama de eliminar la peste.
Acompañado de músicos, los encargados de transportarlo en hombros lo llevaron a la iglesia y de inmediato feligreses fueron a pedirle, mediante cantos y bailes, la pronta sanación. En ese rito católico se mezclaron elementos de las culturas prehispánicas, como la rameada con hojas de saúco, albahaca y chanté y pujeadas con aguardiente.
Los enfermos que no pudieron asistir fueron visitados por un grupo que trasladaba al santo por las calles del lugar, en medio de gran revuelo, música y danza. Fue gracias al pronto alivio del mal que el 16 de mayo se declaró en la Villa de Chilón día de San Juan Nepomuceno, además de que los habitantes lo adoptaron como su santo patrono.
Esta cura milagrosa se supo en la cercana Villa de Yajalón, en la que muchos de sus pobladores sufrían del mismo padecimiento, por lo que decidieron venerar de igual manera a la Virgen del Santísimo Rosario, cuya fiesta del 7 de octubre estaba próxima.
La Virgen cumplió la petición de sus fieles, y ellos, agradecidos, implantaron la celebración en la que el paseo es una alegoría de aquella epidemia.











