Se aproximan los días patrios y como es tradición, en las principales plazas públicas y centros comerciales de la ciudad, vendedores esperanzados comienzan a instalar sus productos con motivos nacionales.
Raúl Gonzalez, de Zinacantán, expresa que lleva dos semanas atendiendo una mampara de productos para conmemorar la Independencia de México a las afueras de una plaza comercial al poniente de la capital del estado.
Respecto a sus ventas dice que han sido bajas en los primeros días.
Vende banderas de todos los tamaños, con precios que alcanzan los 370 pesos. Hay grandes y de buena calidad, hasta unas de plástico de 7 pesos.
En algún momento de la conversación se acerca un cliente a preguntar por el precio de las banderas, pero no le compran y replica: “Así es ahorita, la gente nada más viene a preguntar, a ver qué hay y ya después regresan a comprar”.
Cuenta que es de Yalentay, un paraje a unos cuantos kilómetros de Navenchauc, con una población que no supera los mil habitantes y comenta que le gusta vender aquí, pues lo encuentra divertido.
“No es como otras chambas que he probado, aquí sólo tengo que atender y ahorita que no hay movimiento sólo estoy en el celular”.
Cuenta que, regularmente, entre el 10 y el 16 de septiembre son los días con más flujo de ventas, y espera que le vaya mejor que el año pasado.
De todo y para todos
Dependiendo del tamaño, Raúl vende de entre 55 y 75 pesos las muñequitas de trapo con unisel, una alusión a las “adelitas”, representación de la mujer que lucha por sus derechos, quienes se hicieron populares después de sus múltiples menciones en los corridos revolucionarios.
A lado están “Los haraganes”, una proyección del mexicano que nació por la casualidad tras la exposición escultórica de la obra “El pensamiento”, de Rómulo Rozo, en la Biblioteca Nacional de México y que desde entonces fue común ponerle botellas y un nopal en la espalda; también son de trapo y tienen el mismo precio acorde al tamaño.
Dice que los productos que más vende a las mujeres son los aretes y para adornar el cabello, estando en ese rubro el más barato, unas donitas tricolor de 5 pesos.
Reafirma que todo lo que comercia lo traen de la Ciudad de México, a donde viajan año con año.
Rescatando los juguetes populares mexicanos oferta carritos, trompos y valeros de varios tamaños, precios y colores, todos de madera.
Para hacer ruido están los tambores de plástico y las cornetas; para el sol, los sombreros; para los discretos y elegantes, los seguros para ropa; para los pícaros, unos chiles de peluche que abrazan una lata de cerveza; y para todos las barbas y los bigotes.












