Iniciaron festividades del sincretismo regional

Iniciaron festividades del sincretismo regional

Aunque las festividades zoques en torno al calendario agrícola y la fiesta de Manuel Niño Salvador que se realizan en la ermita de El Cerrito empiezan el 8 de diciembre. Sin embargo, pronosticar la cosecha del año entrante no es posible sino hasta el 26 del mismo mes, según explicó durante las celebraciones iniciadas ayer, el albacea del lugar de recogimiento, Florentino Martínez Reyes.

Las festividades de Manuel Niño Salvador, señor de El Cerrito inician el 8 de diciembre, cuando se hace la siembra en una casita forrada de hoja de guineo que levantan en la ermita. Adentro hay una canoa o batea llena de tierra donde siembran maíz, frijol y semilla de calabaza.

Quienes realizan las siembras y ponen agua a las semillas son las mujeres “que son quienes sirven al señor”, señaló Florentino Reyes, pero luego entran los hombres, que también colaboran.

Estas tradiciones que se llevan a cabo de forma anual y van acompañadas de misas a la virgen celebradas el 12 de diciembre, este año están escasos de priostes, según aclaró el albacea.

El novenario del señor Manuel Niño Salvador empieza el día 16 y culmina el 24 de diciembre, ese día comienzan las actividades pero “el 25 es el mero día las festividades del señor y el 26 que es consumación de la fiestas” señaló Florentino Martínez Reyes.

Cuando culminan los novenarios, el día 24, se hace la velación, nacen los niños y dan tamales; el 25 es fiesta del señor, en el día y una parte en la noche, esa fecha también, hay comida y pozol.

En estas festividades participa toda la comunidad, hay priostes y componentes, entre todos se lleva a cabo la fiesta, incluso el resto de la comunidad colabora al apoyar con la entrega de semillas para la siembra y cooperan para que la fiesta salga bien.

Carácter agrícola

La fiesta religiosa también tiene su faceta ancestral, que está relacionada con el calendario agrícola de los zoques. Por medio de estas actividades los antepasados de la comunidad podían saber si la cosecha del año entrante iría bien o mal.

Según explicó el albacea de la ermita, cuando la siembra se anega o se pone amarilla es mala señal. Hay una parte baja y una parte alta, en la alta queda bien y en la baja se estanca.

Por otro lado, si la milpa se agacha es porque en el año que viene habrá mucho aire, “los viejitos de antes también decían que entonces va a haber anegación”, precisó Florentino Martínez Reyes. La suerte de las cosechas no es posible saberla hasta que la milpa está grande, esto sucede el 24 de diciembre, cuando la gente entra y la corta para adornar los nacimientos.