Iniciativa

Para una mayor participación electoral de los pueblos indígenas en un estado como Chiapas, en el que casi cada cien años ha habido un evento impactante marcado por la inconformidad, el último de los cuales apenas hace 18 años, resulta de trascendencia que en el ámbito nacional se avance en la conformación de 28 distritos electorales con población mayoritariamente original.

Con una tercera parte de su población de origen autóctono, este estado verá sin duda con interés el resultado de ese trabajo que de acuerdo con el consejero presidente del Instituto Federal Electoral, contempla una vez concluido, su traducción a las lenguas indígenas para facilitar la difusión en las comunidades de población monolingüe.

El asunto es todavía un proyecto pendiente, por lo que el llamado del Instituto Federal Electoral es en el sentido de que el Congreso aborde la discusión del tema en la próxima Legislatura.

El propósito, según el planteamiento que hace el Instituto, es que la participación electoral de los pueblos indígenas cuente con el respaldo de los partidos políticos que deberán presentar en los distritos electorales cuya población en su mayoría sea de origen indígena, candidatos que correspondan a esas comunidades originarias.

Para el Instituto es importante que el Poder Legislativo analice y en su caso apruebe las reformas a la ley electoral y de justicia en materia electoral. De avanzar una iniciativa en este sentido, a partir de la ley se dará un paso hacia la apertura de mayores espacios para los pueblos indígenas que así serán mejor representados en la actividad legislativa que tarde o temprano influye en esas regiones; así la legislación incluso tendrá mayor correspondencia al reflejar también la determinación de las etnias, lo cual desalentaría expresiones de resistencia que se observan eventualmente en movilizaciones contra hechos o proyectos que están respaldados por la ley, pero también sería un acto justo en la convicción de que los mejor preparados serían los postulados.

Las cuotas de participación, ante las demandas que se han manifestado en Chiapas, serían doblemente positivas no porque actualmente éstos sean espacios vedados a los indígenas, sino porque garantizarían y afianzarían una integración sin sombra de recelo ni discriminación.