"El mundo se está quedando sin fronteras. Garitas, alambradas, muros y patrullas no bastan para contener el flujo histórico de las masas hambrientas y oprimidas que cruzan mares y desiertos en busca de pan y libertad.
Los delitos que de lo anterior se derivan tampoco se detendrán con acciones policiales. Pateras en el Mediterráneo, balseros en el Golfo de México e indocumentados en Estados Unidos son huellas de la incontenible marea demográfica, una fuente de lucro para la trata de personas.
Detrás del drama de algunos de los voluntariamente expatriados están bandas de traficantes de personas que cobran entre 10 mil y 15 mil dólares por emigrante introducido en Estados Unidos. Forman la mafia de Miami -llamada así aunque actúa en México-, que tiene claras vinculaciones con traficantes de drogas y de armas. Las tres actividades constituyen ahora el más jugoso comercio ilegal, y no pagan impuestos, aunque sí sobornos.
No de otro modo se entiende que 33 cubanos y cuatro centroamericanos, trasladados el miércoles 11 por agentes de migración de Chetumal a Tapachula, en una ruta poco transitada y sin custodios suficientes, hayan desaparecido en medio de borrosas versiones de rescates y secuestros.
Funcionarios y empleados de Migración, acusados, consignados, amparados y reinstalados en sus puestos, carecen de argumentos que puedan darnos certezas sobre las responsabilidades en el caso.
La inmigración ilegal cubana a través de aeropuertos -en este caso de Cancún, Tapachula y la ciudad de México, de acuerdo con la investigación de la PGR- es imposible sin corrupción.
La porosidad de las fronteras y el descubrimiento de nuevas áreas de acción del crimen organizado hacen imposible no percibir que las severas acciones policiales y militares sólo contienen un problema cuyo origen está en la debilidad de nuestras instituciones que permiten y esconden desde el narcotráfico hasta la trata de personas.
Es hora de ganarse los votos
En enero decíamos en este espacio: ""Es hora de actuar"". El gobierno y los partidos tenían la oportunidad de usar un periodo de poco más de medio ano sin elecciones de por medio para tomar decisiones cuyos ""costos políticos"" serían inaceptables en periodo electoral.
Hoy, a seis meses de aquel exhorto, la ""contaminación"" de los temas legislativos como la reforma energética frente a los próximos comicios parece inevitable.
La contienda por las elecciones parlamentarias de 2009, que iniciará en octubre, será antecedida por un periodo extraordinario de sesiones en el Congreso que comienza con amagos de una nueva parálisis por parte del PRD, cambios en la dirección del PAN cuestionados incluso al interior de su bancada y con un PRI sin definición ni voz identificable que pueda decir con certeza cuál es la propuesta del partido.
El tiempo que han ocupado y ocuparán los foros de debate sobre la reforma energética -hayan servido o no para clarificar el tema a la sociedad y los actores políticos- redujo el margen de maniobra de los legisladores para optar por la mejor opción en vez de por la más rentable.
El balance de las preferencias electorales es reflejo de la simpatía o repulsión que generan las acciones que hasta ahora han tomado los partidos. Queda como consuelo que, si quieren mejorar su posición, aún les queda un periodo extraordinario para redimirse. (El Universal)
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