Durante décadas, la ganadería extensiva ha sido señalada como uno de los principales motores de la deforestación, la degradación de los suelos y la emisión de gases de efecto invernadero en los trópicos.
El modelo tradicional de “limpiar el terreno” —talar árboles para establecer monocultivos de pasto bajo un sol abrasador— no solo erosiona la capa fértil de la tierra, sino que somete a los animales a un estrés térmico extremo, reduciendo drásticamente la producción de leche y carne.
En un contexto global donde el aumento de las temperaturas y las sequías prolongadas amenazan la seguridad alimentaria de México, cobra relevancia la pregunta ¿Es posible transformar el potrero en un filtro de carbono y biodiversidad sin sacrificar la rentabilidad económica de los productores?
Modelo de reconversión
Para resolver esta encrucijada socioambiental desde el territorio, investigadores y estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (Unach) lideran un modelo de reconversión pecuaria desde el Módulo Ganadero de la Facultad de Ciencias Agrícolas (Campus IV), ubicado en el municipio de Huehuetán.
Así lo explicó la directora de la facultad, Mayra Martínez Solís, quien dijo que este espacio experimental funciona como un laboratorio vivo, donde un equipo multidisciplinario integrado por los expertos Juan Eduardo Betanzos Simón, Sebastián Gómez Salas, Alfredo Monterrosa del Toro, José Carlos Escobar España y Miguel Antonio Ramón Castro, capacitan a las nuevas generaciones bajo el paradigma de la ganadería regenerativa y sostenible.
Pasto Bombaza
El corazón metodológico del proyecto radica en romper con la visión reduccionista del potrero para entenderlo como un agroecosistema complejo, donde interactúan el suelo, el agua, la flora, la fauna y el ganado.
La estrategia central utiliza la siembra de pasto Bombaza (Panicum maximum), una gramínea forrajera de alto valor nutricional que destaca por una propiedad fisiológica clave: su notable tolerancia a la sombra.
Esta característica botánica permite el diseño de sistemas silvopastoriles, una tecnología de producción que integra árboles dispersos y cercas vivas directamente dentro de las áreas de pastoreo.
La interacción de estos estratos vegetales genera múltiples beneficios ecosistémicos: Termorregulación y bienestar animal: La cobertura de las copas arbóreas reduce la radiación solar directa, generando microclimas hasta 5 °C más frescos. Esto disminuye el estrés térmico del hato, optimizando su eficiencia metabólica y conversión alimenticia.
Carbono
Captura de carbono y salud del suelo: La biomasa del estrato arbóreo y el sistema radicular profundo fijan dióxido de carbono CO_2 atmosférico en el suelo, mejorando la retención de agua, la materia orgánica y previniendo la erosión hídrica en la región del Soconusco.
Resiliencia nutricional: Mantiene disponibilidad de forraje verde y proteico durante las épocas críticas de sequía, asegurando la continuidad productiva del predio.
Las acciones del Módulo Ganadero de la universidad complementan el componente silvopastoril con un paquete de buenas prácticas ganaderas de precisión:
Pastoreo Rotacional: Un diseño de división de potreros que evita el sobrepastoreo, permitiendo la regeneración fisiológica de las pasturas y el descanso biológico del suelo.
Suplementación Estratégica: Nutrición balanceada formulada para cubrir los requerimientos energéticos del ganado durante la temporada seca.
Medicina Preventiva: Calendarios estrictos de vacunación y control zoosanitario que reducen el uso desmedido de insumos químicos.












