Intermediarios generan pobreza para el campesino

Para los intermediarios o “coyotes” y la cadena comercial que acapara grandes cantidades del producto, la caficultura se ha convertido en un jugoso negocio, mientras que para el campesino dueño de los terrenos y cultivos solo le genera compromisos y deudas, ya que producir un kilo de café se calcula en 60 pesos y pero solo reciben 50.

Ismael Gómez Coronel, productor de café en Tapachula, municipio considerado como el mayor productor del aromático grano en Chiapas, señala que unas 35 mil familias se dedican a la caficultura; de éstos, el 90 por ciento vive en pobreza.

Productores del Soconusco insisten en la necesidad de precios justos, acceso a mercados directos y programas que reconozcan el valor real del trabajo en finca, para que el grano deje de significar deudas y vuelva a ser sustento.

El campesino tiene que pagar 8 pesos por corte del kilo de café en cereza cortada, 4 pesos por bajar el bulto a la cabecera, 18 pesos en fertilizante por cada kilo de café seco y 30 pesos por actividades culturales durante el año (limpia, poda y deshoje), por lo que producir un kilo representa aproximadamente 60 pesos.

Mientras que el intermediario o “coyote” se aprovecha de la pobreza extrema y ofrece 50 pesos por kilo, por lo que la pérdida oscila en 14 pesos por kilogramo, sin considerar que no cubrió el pago del jornal, ya que él junto a su familia trabaja su terreno en todo el año.

“La comercialización se volvió el eslabón roto, en la última década, los costos de insumos, transporte y mano de obra subieron, mientras el precio al productor quedó sujeto al coyote y a la industria, quienes son los verdaderos beneficiados por nuestro trabajo”, abundó.

Reconoció que la producción dejó de ser redituable y el rezago se instaló en las comunidades: familias sin viviendas dignas, sin servicios básicos, endeudadas y sin una alimentación digna ante la constante inflación.