Interpretar el patrimonio a través de la resignificación

Interpretar el patrimonio a través de la resignificación

La interpretación del patrimonio cultural tiene como uno de sus objetivos solventar “la necesidad que tienen las personas de vivir, imaginariamente, vidas alternas a la propia a través de la experiencia que tienen los visitantes a sitios históricos como museos o zonas arqueológicas”, explicó el investigador del Centro Chiapas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Víctor Manuel Ortiz Villarreal.

“Las personas intérpretes pueden revivir el pasado para hacer que el presente sea más placentero y que el futuro adquiera un mayor significado; nosotros en Chiapas podemos lograr eso en lugares donde la gente siente un arraigo con sus distintos pueblos”.

En la plática “Interpretación del patrimonio cultural”, realizada por el Centro INAH Chiapas, el arqueólogo explicó que la interpretación del patrimonio es un proceso creativo de comunicación estratégica que intenta conectar intelectual y emocionalmente al visitante.

A través de ella se generan actitudes positivas hacia la conservación del patrimonio, “básicamente se debe influir en su deseo de conservar las cosas observadas, de lo contrario estamos interpretando chueco”.

Para ello se realizan técnicas de trabajo transversales, ya que actúan diversos profesionales y sectores relacionados con la gestión del patrimonio, no solamente arqueólogos o historiadores, pues pueden involucrarse contadores, fotógrafos e ilustradores.

Mencionó que una buena interpretación estimula la capacidad de la gente e infunde un “deseo de sentir la belleza, con el fin de elevar el espíritu y propiciar la conservación de aquello que es interpretado”, donde “la pasión es el ingrediente indispensable para una interpretación poderosa y efectiva a través de programas y servicios concebidos, y diseñados de forma intencionada”, dijo.

Los intérpretes deben conseguir que los contenidos de los mensajes se relacionen con la vida de quienes visitan el lugar, sitio o la pieza. Por ejemplo, “podemos interpretar un metate como un artefacto que tiene las mismas funciones que una licuadora, para que la gente se identifique con las cosas”.