Intervención

Carlos Sotelo García, José Luis García Zalvidea y el aquí conocidísimo Rubén Velázquez López, solicitaron al titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Raúl Plascencia, su intervención en el caso de Pablo Salazar Mendiguchía.

El organismo nacional, informó que la solicitud de los legisladores federales tiene el propósito de que se garantice el debido proceso al que tiene derecho todo mexicano, así como a la presunción de inocencia. No obstante, en Chiapas todos están enterados de que el aludido presidiario cuenta no con uno, sino con un grupo de abogados que al ser sus defensores le garantizan lo que supuestamente está buscado este trío de perredistas.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos informó en un comunicado que los mencionados acudieron a las oficinas del organismo en busca de una reunión con el titular.

Mal se ven estos perredistas que dedican tiempo a promover un mero vaivén mediático, en vez de ocuparse de asuntos que verdaderamente corresponden al encargo que les fue conferido en el Senado.

Preguntamos:

¿Cuándo el respeto a los derechos humanos fue un límite a la ferocidad de la persecución de Pablo en contra de diversos sectores de la sociedad de Chiapas?: campesinos, inconformes con las tarifas de energía eléctrica, profesores, trabajadores del Tribunal de Justicia de Chiapas, empresarios, estudiantes, minusválidos. Es más, defensores de los derechos humanos como Miguel Ángel de Los Santos, fueron golpeados en el interior de la Procuraduría de Justicia de Chiapas por policías del que en mala hora fuera gobernador. De la tunda al entonces presidente de la Comisión Estal de Derechos Humanos, Pedro Raúl López, ya ni hablar.

Que el actual presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos no caiga en la ceguera de su antecesor, José Luis Soberanes, quien venía a Chiapas a sentarse cínicamente con Mariano Herrán, mientras éste estaba frente a él despojando, encarcelando, torturando y asesinando a detenidos; que no caiga en el juego de estos perredistas, que no venga ni envíe representante alguno con consigna, es lo que se espera.

Que enfrente Pablo Salazar Mendiguchía el proceso, que sea sentenciado, es lo que esperan los chiapanecos. De garantizar su debido proceso, de eso se ocupan los numerosos litigantes que tiene a su servicio.

El llamado es para que Raúl Plascencia no se deje sorprender por este nuevo millonario -y sus enviados- que tiene todos los recursos para pagar ejércitos de abogados. No necesita al ombudsman; es impacto en los medios lo que persigue.