Invasores mantienen en posesión áreas verdes

Hace más de un año un líder social encabezó la toma de áreas verdes del fraccionamiento Vida Mejor, cuyas viviendas fueron otorgadas a familias afectadas por el fenómeno meteorológico del Stan en el 2005.

Los colonos viven con temor de ser agredidos por los invasores, en su mayoría familias centroamericanas, por eso mantienen la petición a las autoridades para evitar problemas y probables enfrentamientos.

De acuerdo con información proporcionada por Óscar Alvarado Hernández, presidente del fraccionamiento, desde hace más de un año decenas de familias migrantes y personas llamadas “paracaidistas” invadieron aproximadamente hectárea y media de terrenos que pertenecen a la colonia, que en su momento fueron destinados para áreas verdes y espacios de diversión para los niños y jóvenes.

En su momento hicieron la denuncia ante las autoridades. Hubo intentos de desalojo, sin embargo esto no ocurrió.

Los invasores, que incluso se posesionaron de viviendas que estaban desocupadas, según señalan ellos mismos, son asesoradas por un abogado de apellido López, quien mensualmente cobra una cuota para presuntamente agilizar los trámites ante las autoridades para legalizar u obtener los papeles y regularizar este asentamiento.

En ese terreno se tenía proyectado la edificación de una escuela y un campo de futbol, lo que no ocurrió por la invasión que se realizó de ese espacio público, por lo que no hay forma de que los jóvenes practiquen deportes.

Son más de 100 viviendas de los invasores que se han asentado de manera informal en el predio y pese a no estar regularizados cuentan con servicio de energía eléctrica de manera irregular pues se han colgado con “diablitos” de los cables de alta tensión y la CFE no ha hecho nada, además instalaron tomas clandestinas para obtener agua.

Los colonos esperan que las autoridades intervengan en el asunto pues los problemas son frecuentes e incluso en algunas ocasiones han pretendido desalojarlos, pero ante el temor de que haya enfrentamiento con esas familias que en su mayoría son centroamericanos, han decidido esperar la intervención del Gobierno, pero no descartan en caso de que no haya atención, recuperarlas por propia cuenta.