El director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo Aburto, señaló que solamente para infraestructura destinarán en el 2020 un total de 13 mil millones de pesos, un presupuesto mayor que años anteriores.
Manifestó que se había dejado de invertir en dicho rubro, derivando en falta de capacidad de atención, toda vez que actualmente el instituto tiene 0.67 camas por cada mil derechohabientes, por lo que la meta es llegar a una cama por cada mil antes de terminar el sexenio.
Esto implica comenzar hacer obra bien planeada, programada, necesaria, para no dejar “elefantes blancos” en obra negra como muchos que han encontrado en todo el país.
Señaló que el IMSS no trabaja con un presupuesto específico, sino con lo que aportan las cuotas obrero-patronales y el gobierno, aunque no detalló con cuánto contará para el próximo año.
Destacó que a pesar de la situación en la que dejaron las finanzas, se ha hecho la contratación de personal más grande de los últimos años, con cerca de 10 mil nuevas plazas, para atender el programa de hospitales de tiempo completo.
Dicho programa permitirá poner en funcionamiento los quirófanos y consultorios de especialidad en fines de semana. La meta es pasar de 16 mil cirugías a 65 mil el próximo año, bajando los tiempos de espera. Así como de 450 mil consultas de especialidad a 900 mil.
Robledo Aburto dijo que el IMSS había consolidado sus compras de medicamentos con todo el sector salud, pero derivó en el inconveniente de que los contratos se concentraban únicamente en tres empresas, que no eran laboratorios sino de distribución.
Por ello se implementó una compra consolidada desde la Secretaría de Hacienda con todas las instituciones de salud pública, para comprar los mejores medicamentos para los derechohabientes a fin de emitir un solo cuadro básico nacional, a mejores precios.
Dijo que actualmente el promedio de abasto de medicamentos del IMSS es del 97 por ciento, lo que se traduce en la entrega 200 millones de recetas.
Destacó que a través de las 750 unidades de medicina rural del IMSS y 10 hospitales rurales que existen en Chiapas, se atiende al 70 por ciento de la población.
Respecto a la desaparición del Seguro popular, Robledo Aburto señaló que uno de los problemas con este sistema fue que se veía a la salud como una cuestión financiera desde los estados y no como acción integral de prevención.
“A través del Fondo de Gastos Catastróficos se le daba el dinero a los gobernadores a partir de lo que decían haber atendido durante un año y hubo mucha diferencia entre gobernadores que utilizaron estos recursos para otras cosas y los que le invirtieron a la salud; centralizar esa parte es posible porque tenemos este acompañamiento”, apuntó.
El director general encabezó la entrega del Premio Nacional de Acciones Comunitarias en Salud 2018 del Programa IMSS-Bienestar, y la clausura del taller de Intercambio de Experiencias con Parteras Voluntarias, realizada en la capital chiapaneca.
En el evento recibió el premio nacional Aristeo de la Cruz Hernández, de la delegación Durango; fue fundador de su comunidad, ayudó a llevar escuelas, drenaje, agua potable, atención médica y otros servicios. Es voluntario rural de salud desde hace 30 años, impartiendo 720 pláticas.












