La catedrática del Conacyt, comisionada al Tecnológico Nacional de México, Campus Tuxtla Gutiérrez (TecNM/ITTG), Elizabeth Álvarez Gutiérrez, fue una de los seis investigadores mexicanos que participaron en el tercer Simposio Internacional de Organismos y Ambientes Extremos, que se realizó en la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana.
La también integrante de la Red Mexicana de Organismos Extremófilos (Remex) y de la Red Latinoamericana de Organismos y Ambientes Extremos (Redlae), impartió la conferencia “Extracellular hydrolases of Alicyclobacillus spp and Geobaillus spp: catalysis in extreme conditions”.
En ella explicó que ambos organismos presentan cualidades destacadas para tener un potencial en la industria de la biotecnología, ya que pueden tener diversas aplicaciones como el aprovechamiento de residuos agroindustriales, en la industria de alimentos, en la energética para la producción de biocombustibles, o bien, para procesos de tratamiento de aguas residuales.
En los últimos siete años ha venido trabajando en el Tecnológico con organismos extremos, aislados principalmente del volcán El Chichón y otros ambientes extremos de Chiapas; el trabajo que presentó fue sobre celulasas, lipasas y beta galactosidasas, que son proteínas que rompen algunos compuestos presentes en los residuos agroindustriales, grasas y lácteos.
Este tipo de enzimas (proteínas con actividad catalítica) son las más demandadas en la industria a nivel mundial, debido a que sirven para diversas aplicaciones como clarificar cerveza, deslactosar leche, producir biodiésel, blanquear papel, entre otras.
Manifestó que uno al asistir como investigador a congresos internacionales logra establecer vínculos académicos con otras nacionalidades; entre las que ya están en marcha, se cuenta con la Universidad Autónoma de Santo Domingo en República Dominicana, al igual que con Ecuador, Chile, Bolivia, Eslovenia, Argentina, Uruguay, España, Portugal y Brasil.
Detalló que junto con ellos “estamos haciendo investigación de frontera de varios sitios extremos de todo el mundo, incluyendo la Antártida”, en donde también forma parte de la Asociación Científica de Estudios Antárticos, con el fin de estudiar organismos con potencial biotecnológico que vivan en ambientes extremos.












