Invierno sin marcas históricas, pero con costos económicos

Algunas personas permanecen durante varios días a la intemperie, pese a la lluvia y bajas temperaturas. CP
Algunas personas permanecen durante varios días a la intemperie, pese a la lluvia y bajas temperaturas. CP

La temporada de frentes fríos en Chiapas expuso la vulnerabilidad del estado ante los contrastes climáticos. Aunque las temperaturas registradas en los primeros meses de 2026 no superaron los mínimos históricos, sí generaron afectaciones en la salud, la economía familiar, la producción agrícola y la vida diaria de cientos de personas, especialmente en regiones de los Altos y zonas urbanas como San Cristóbal de Las Casas y Tuxtla Gutiérrez.

De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), durante enero y febrero de 2026 se registraron temperaturas mínimas de entre -1.2 y -1.9 grados Celsius en la zona Altos, principalmente en San Cristóbal de Las Casas.

Causas

El meteorólogo Saúl Nucamendi explicó que estos descensos obedecen a la presencia de frentes fríos y masas de aire polar, fenómenos que se sienten con mayor intensidad durante la madrugada y la noche, y que pueden extenderse incluso hasta el mes de mayo. Pese a ello, la Conagua aclaró que no se superaron los registros históricos más severos.

El récord de frío en Chiapas continúa siendo el de 1987, cuando San Cristóbal alcanzó los -8.5 grados, mientras que en Tuxtla Gutiérrez se han documentado temperaturas mínimas de hasta siete grados en inviernos anteriores.

En contraste, la entidad también ha experimentado extremos de calor: en 1962, Pichucalco llegó a los 51 grados Celsius, reflejo de la amplia variabilidad climática que caracteriza al estado.

Impacto

Este comportamiento térmico tuvo un impacto directo en la salud pública. Datos cruzados de la Secretaría de Salud (SSA) federal y estatal indicaron que, durante la temporada de frío 2025–2026, Chiapas se ubicó entre los estados con afectaciones por temperaturas extremas.

Se notificaron casos de hipotermia y un repunte significativo de infecciones respiratorias agudas, incluida la influenza. Municipios como Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, San Cristóbal y Comitán concentraron el mayor número de consultas, con incrementos superiores al 40 por ciento en unidades médicas públicas y privadas.

Ante este escenario, el secretario de Salud en Chiapas, Omar Gómez Cruz, informó que existe coordinación institucional para reducir riesgos, aunque insistió en la corresponsabilidad ciudadana.

Recomendó evitar el uso de anafres o braseros en espacios cerrados, reforzar la vacunación contra influenza y covid-19 y extremar cuidados en población vulnerable, como menores de cinco años, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, quienes enfrentan mayor riesgo durante el invierno.

Intemperie

Más allá de las cifras, el frío se vive de manera cruda en los espacios públicos. En las inmediaciones del Hospital de Las Culturas, en San Cristóbal, familias enteras pasan noches a la intemperie, resguardándose con lonas y calentándose con anafres improvisados.

Algunas personas permanecen ahí durante varios días para acompañar a sus familiares hospitalizados, pese a la lluvia y a temperaturas que descienden hasta los siete grados de sensación térmica.

Muchos se niegan a acudir a albergues debido a los costos o a las restricciones de ingreso, ya que el acompañamiento familiar es un elemento cultural fundamental en las comunidades de los Altos.

En contraste, en el Hospital de la Mujer, en el centro de la ciudad, acompañantes individuales duermen sobre la banqueta, cubriéndose con cobijas.

Al interior, pasantes de medicina y enfermería también enfrentan condiciones adversas durante las guardias nocturnas, sin espacios suficientes para descansar, una realidad que agrava el desgaste del personal de Salud.

Asistencia

Como parte de la respuesta institucional, la Secretaría de Protección Civil (PC) de Chiapas activó refugios temporales en Tuxtla Gutiérrez y otros municipios.

En la capital se habilitaron espacios como la Estancia de Noche y diversos Centros de Desarrollo Comunitario, con capacidad conjunta para más de 300 personas.

No obstante, el uso de estos refugios estuvo limitado, ya que muchas familias prefieren permanecer en sus viviendas o no consideran necesario desplazarse, pese al descenso térmico.

De manera paralela, el Sistema DIF Municipal de Tuxtla Gutiérrez reforzó la entrega de apoyos alimentarios durante la temporada invernal.

A través del programa Tux Despensas se distribuyeron canastas básicas en más de 200 colonias de la periferia, priorizando a adultos mayores, personas con discapacidad, mujeres embarazadas y jefas de familia.

Afectaciones

Las autoridades reconocieron que, en épocas de frío, una alimentación adecuada es clave para mantener la salud y prevenir enfermedades.

El impacto del invierno también se trasladó al campo, productores de hortalizas en la región Altos reportaron pérdidas totales debido a heladas y granizadas que quemaron cultivos como lechuga, acelga, zanahoria, papa y maíz.

Las bajas temperaturas, explicaron, no solo dañan las hojas, sino que penetran la tierra y afectan las raíces, reduciendo la producción y elevando los precios en los mercados locales. Aunque los invernaderos podrían mitigar el impacto, su alto costo los vuelve inaccesibles para pequeños productores.

En el ámbito educativo, el frío y el aumento de enfermedades respiratorias obligaron a las escuelas a reforzar medidas preventivas.

Uso de gel antibacterial, promoción del lavado de manos, recomendaciones de no acudir enfermos y, en algunos planteles, el uso obligatorio de cubrebocas, se convirtieron en acciones comunes.

Incluso se registraron suspensiones temporales de clases por ausentismo. Aunque no existe una alerta oficial por contagios masivos, autoridades educativas y de Salud han insistido en la vacunación y el cuidado desde el hogar.

Así, la temporada de frentes fríos y los efectos del clima extremo se hicieron presentes en sectores como la salud, la economía y la vida diaria. Con retos como fortalecer la prevención, la atención a grupos vulnerables y la adaptación ante un clima cada vez más variable.