Invisibilidad de muerte de mujeres migrantes

Las caravanas migrantes rompieron la invisibilidad con las que los migrantes centroamericanos pretendían cruzar por México en el pasado, resultando una estrategia más viable para viajar de forma segura y acompañada. “A partir de esta estrategia se observó más presencia de mujeres y niñas”, resaltó la integrante del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur, Rosalba Jasso Vargas.

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 67 mil 750 personas extranjeras perdieron la vida en territorio mexicano entre 2000 y 2020, de las cuales 24 mil 627 eran mujeres.

Jasso Vargas solicitó en el Registro Civil las actas de defunción de personas extranjeras de dos mil 240 analizadas (75 en Huehuetán, 190 en Huixtla, 113 en Palenque, mil 779 en Tapachula y 85 en Tenosique). 809 son de nacionalidad desconocida, 892 de nacionalidad guatemalteca, 271 hondureña, 177 salvadoreña y 93 del resto de otras nacionalidades.

“Si se presta atención a los decesos de mujeres, se encuentra que sus nacionalidades son principalmente guatemalteca (215), le sigue la hondureña (88) y en tercer lugar la salvadoreña (56)”, detalló.

Resultados que consideró alarmantes si se analiza que la proporción de muertes violentas en estos municipios para las mujeres mexicanas es de 5.4 %, mientras que las guatemaltecas (36.3 %) y hondureñas (31.8 %) tienen los índices más elevados de muertes violentas, “la condición de irregularidad de las mujeres es un argumento para vulnerar su integridad física”, expuso.

Concluyó explicando que las mujeres (principalmente las extranjeras y no documentadas) están más expuestas al riesgo de muerte por homicidio, suicidio, accidentes y muertes evitables, por lo cual determinó que existe “la necesidad de contar con registros viables que identifiquen si la muerte ocurrió por razones de género y cuál era el estatus migratorio de las mujeres fallecidas”.

“El nivel de mortalidad observado durante estos procesos migratorios es una manifestación de la vulnerabilidad de las mujeres centroamericanas migrantes en el país; no obstante, su medición se ve seriamente afectada cuando los registros no permiten la identificación y caracterización de las personas extranjeras”, subrayó la investigadora.