“Conviértete y cree en el Evangelio” son las palabras que dijeron los sacerdotes o ministros extraordinarios de la comunión al momento de imponer la ceniza; sin embargo, en esta ocasión, por cuestiones sanitarias fue esparcida sobre la cabeza de los feligreses. Ante la situación mundial llamaron a orar por la paz.
El arzobispo de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, Fabio Martínez Castilla, celebró el inicio de la cuaresma en un evento litúrgico y expresó que la cuaresma se trata de “un camino hacia la paz, para trabajar nuestros corazones y experimentar el amor por Dios y hacia nuestros hermanos”.
Llamó a usar las fuerzas del ayuno y la oración para el milagro de la paz, por lo cual invitó a sembrar actitudes que renueven la oración, mente, corazón y nuestras relaciones con los hermanos, y dijo que “para que exista en el mundo, debe haber paz en nuestros hogares”.
Explicó que, de acuerdo a las palabras del papa Francisco, la invitación es “sembrar” y aclaró que “tenemos que ser sembradores de semillas de paz, amor, perdón y misericordia ante esta situación en la que vivimos. El ayuno prepara la tierra, la oración la riega y se cosecha la fe”.
Por lo cual el arzobispo, en estos cuarenta días recomendó una jornada mundial por la paz a través de la oración.
Por otra parte, el rector de la catedral de San Marcos, el padre Luis Eduardo Beltrán Palomo, explicó que este año hubo más participación y presencia dentro de las misas, con las indicaciones realizadas por el sector salud.
Las iglesias mantuvieron un aforo del 70 % y estrictas medidas sanitarias en las entradas mediante la aplicación de gel y satirizantes, además del uso obligatorio de cubrebocas.
Por otra parte, ante las celebraciones de cuaresma y de Semana Santa, el arzobispo invitó a la población a vivir de una nueva manera tras la pandemia; para no vivir encerrados “tenemos que vivir nuestra fe, pero el primer acto es vacunarse”.
Recomendó perder el miedo, pero no perder la prudencia para “celebrar nuestra fe, debido a que esto va a seguir y tenemos que seguir las celebraciones para reafirmar la fe de los feligreses”.
De la misma forma, estas responsabilidades, dijo, deben aplicarse en cuestiones familiares y de trabajo, a fin de que el miedo no nos paralice, “hay un miedo natural y otro anormal, este ultimo es peligroso porque nos paraliza”, concluyó.












