“Vivamos con alegría el 51 aniversario de la Diócesis de Tuxtla, caminado unidos en oración por la familia, por la vida, la reconciliación y la paz”, señaló el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Fabio Martínez Castilla.
En conferencia de prensa, luego de la homilía dominical, invitó a vivir con intensidad la jornada de “24 horas con el Señor”, jornada de oración en cada parroquia del viernes 22 de julio al sábado 23 de julio.
Invitación
El monseñor también invitó a fortalecer el rezo diario en familia y en las parroquias. “Con la fuerza de la oración lograremos lo que con nuestras fuerzas humanas no podemos lograr, para que alcancemos la unidad y la paz que sólo Dios nos puede dar”, comentó Martínez Castilla.
Recordó que el día del aniversario, el 25 de julio, se tendrá la santa misa en la Catedral de Tuxtla Gutiérrez a las 12 del día, en donde se celebrará la ordenación de un sacerdote y cuatro diáconos.
“Oremos confiados en que como una voz, nuestra oración llegará al corazón de nuestro Padre para que alcancemos la unidad y la paz que sólo Dios nos puede dar”, sostuvo. Así también Martínez Castilla pidió a los fieles reavivar el compromiso para continuar fortaleciendo la historia de salvación en sus corazones, donde siempre debe existir tres actitudes fundamentales: gratitud, compromiso y esperanza.
“Por esto vivimos este acontecimiento para nuestra iglesia particular, comprometidos en la nueva evangelización, en los procesos evangelizadores para fortalecer nuestra experiencia de Dios, nuestra experiencia de encuentro con Cristo”, dijo.
Agregó que se debe estar comprometidos en un camino de comunión así como en la misión para ser una Diócesis de salida, que se abre a las necesidades de la iglesia universal.
Anivrsario
Pidió a los sacerdotes, comunidades religiosas y fieles de la Diócesis de Tuxtla Gutiérrez por el 51 aniversario de su fundación, asegurando que se une espiritualmente a la acción de gracias al señor por los abundantes dones recibidos y su bondad.
Finalmente, les animó a intensificar el anunció fiel y alegre del evangelio, la participación activa en la oración litúrgica para los más pobres y necesitados, de modo que el testimonio de la comunión y la defensa gozosa de la fe resplandezca como una luz entre los hombres y contribuya a edificar una sociedad cada vez más justa y reconciliada.












