La alta presencia de migrantes ha rebasado ampliamente la capacidad de atención de las autoridades en la frontera sur; este martes los extranjeros irrumpieron en las oficinas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), en donde tiraron las vallas de protección y generaron un caos, por lo que intervino personal de la Guardia Nacional para tratar de controlarlos.
Los miles de extranjeros tienen ya 48 horas haciendo filas interminables para ser atendidos y puedan obtener una CURP provisional o un permiso de estancia legal en el país para evitar ser detenidos y deportados, según dicen.
En virtud a que las oficinas permanecieron cerradas los últimos 15 días del 2022, la presencia de los migrantes se hizo mayor y al reanudarse las actividades, han rebasado por mucho la capacidad de respuesta y atención tanto de la Comar como del Instituto Nacional de Migración.
Ante los acontecimientos, la Comar incluso decidió suspender los registros y anunció que reanudará el proceso este mismo miércoles, con dos filas, una para atender solamente a haitianos y africanos, quienes considera son los que han causado los desmanes, y otra para sudamericanos y centroamericanos.
Grandes concentraciones y largas filas se han formado en los primeros días del año en las inmediaciones del mercado Los Laureles, en donde se ubican unas de las oficinas de la Comar, en donde inician un proceso para otorgarles la CURP provisional, pero ello no significa que puedan abandonar Tapachula, sino solo evita ser detenidos y deportados.
Este martes, nuevamente grupos de extranjeros, supuestamente haitianos y africanos, fueron los que iniciaron los desmanes, tirando las vallas metálicas de protección e incluso agredieron a los elementos de la Guardia Nacional que acudieron para tratar de controlar los disturbios.
En esos hechos, una mujer se desmayó y sus propios connacionales la sacaron del lugar ante los riesgos que enfrentaba, ya que los cuerpos de emergencia se negaron a ingresar por el caos que había en el lugar.












