Las islas de calor son un fenómeno que se caracteriza por la diferencia de temperaturas que puede existir entre el centro de una ciudad y sus alrededores, marcado por el tipo de infraestructura urbana y pocas zonas con vegetación, lo que ocasiona que los materiales de construcción almacenen más calor.
Emmanuel Díaz Nigenda, profesor e investigador de tiempo completo del Instituto de Investigación en Gestión de Riesgos y Cambio Climático de la Unicach, comentó que hay estudios que señalan que el calor emanado por los vehículos y uso de aires acondicionados influye sobre el incremento de la temperatura en las zonas urbanas.
Los materiales como el concreto tienen capacidades caloríficas muy elevadas, lo que les permite almacenar una mayor cantidad de energía, lo que provoca que las temperaturas del aire a nivel de superficie se incrementen, y con ello, la sensación térmica.
Hay estudios realizados en México y de acuerdo a uno realizado en el instituto, que han registrado diferencias de hasta 4 o 5 grados entre el centro de una ciudad urbana y sus alrededores, algo que sin duda debe tomarse en cuenta en el desarrollo urbano creciente.
Sobre todo porque existen zonas de amortiguamiento y los cambios en el uso de suelo que se están dando con mucha facilidad ocasionarán que en un futuro no muy lejano el fenómeno de las islas de calor se intensifique.
Señaló que Tuxtla Gutiérrez experimenta este fenómeno, aunque hace falta hacer estudios para identificar si se presenta los 365 días del año, pero es probable que se dé con una frecuencia elevada.
Hay que considerar que la capital chiapaneca ha crecido a un ritmo acelerado y representa el centro poblacional más importante de la zona Metropolitana del estado, además, de acuerdo con datos estadísticos, es la segunda ciudad con el mayor número de autos por densidad poblacional del país.
Enfatizó que las islas de calor tienen influencia en la calidad del aire, con cambios en las condiciones atmosféricas, lo que puede influir en la distribución de las lluvias.
“Se crean condiciones que pueden afectar desde la calidad del aire hasta el comportamiento de las precipitaciones, por los movimientos convectivos o verticales que pueden sufrir las corrientes de aire, a su vez potencializa la contaminación”.
Además de Tuxtla Gutiérrez, las ciudades del estado que tienen más marcado el desarrollo urbano experimentan las islas de calor. “Pero ahora lo que nos debe preocupar es la zona Metropolitana, porque a fin de cuentas, la conexión entre ciudades puede ocasionar un fenómeno mayor”.
El investigador mencionó que una mala práctica de muchas personas es cubrir con cemento zonas de vegetación cercanas a su casa o tirar árboles bajo la idea que generan basura cuando caen las hojas, pero no se dan cuenta que esos materiales sólo almacenan el calor y aumenta la sensación térmica.












