Ixbalanqué, un centro contra las adicciones

Ixbalanqué, un centro contra las adicciones

A pesar de que en los últimos años el Centro de Integración Juvenil Ixbalanqué ha recibido 600 personas anualmente, pocas son quienes conocen a este centro de salud que combate a las adicciones mediante un plan novedoso, ubicado en Tuxtla Gutiérrez, este lugar brinda una atención al alcance de todos, desde cero costos hasta cuotas de recuperación.

Esta centro combate a las adiciones de dos maneras, mediante consultas externas y con hospitalización del requerido; es decir, el personal del lugar valora el nivel de adicción de la persona y dependiendo de ello se lleva uno de los dos planes.

“Nuestro tratamiento siempre se caracteriza por ser dirigido hacia el paciente como hacia los familiares, se trabaja con el núcleo, no solo es el paciente quien viene aquí. Cuando los pacientes están muy graves y las consultas externas no son suficientes, es cuando se crean los hospitales como el que tenemos aquí”, señaló el director general del área de hospitalización, Adrián Fernández Becerra.

El Centro de Integración Juvenil llegó a Chiapas hace 13 años, planteándose al Gobierno del Estado implementar estos novedosos procesos de desintoxicación; primeramente este centro fue ubicado en el Centro Psiquiátrico de San Agustín, situado en El Jobo.

Sin embargo, este centro solo tenía capacidad para ocho camas, siendo hasta el 2014 que esta asociación civil pudo construir su propio centro hospitalario, teniendo actualmente 20 camas.

Ubicado en el Bulevar Tuchtlán, número 380, en la colonia Las Torres, Ixbalanqué brinda un verdadero servicio de hospitalización a las personas adictas, desde atención médica, psiquiátrica, de enfermería, como también atención psicológica y de trabajo social, aspectos que lo diferencia de los llamados anexos.

Procesos

El primer requisito para ingresar a este centro es que el paciente lo desee, que por voluntad propia acuda por ayuda y no mediante la fuerza. El lapso de hospitalización es de tres meses, luego el requerido puede acudir a consultas externas y podrá haber cumplido con su tratamiento.

“En un anexo el ingreso se hace a la fuerza, al paciente no lo sueltan durante meses, en el caso de Ixbalanqué el paciente está dentro porque así lo quiere, de hecho el primer requisito es que la persona tenga el deseo de intentarlo”, detalló.

Incluso en este centro no existen medidas fuertes de seguridad, sino más bien de vigilancia; los pacientes pueden salir a la calle por alguna llamada, para practicar algún deporte, entre otras actividades.

“Hay muchos estudios que se han hecho a nivel internacional donde se hablan de tratamientos de corta, mediana y larga estancia; en México el que más ha funcionado es el de mediana estancia, de tres meses. Los pacientes de mediana estancia son personas disfuncionales, que ya no pueden trabajar o convivir con sus familiares”, puntualizó.

Los gobiernos del Estado y Federal aportan el recurso humano, doctores, enfermeras, psiquiatras, entre otros, además de algunas cuestiones de logística hospitalaria.