Jalarle las barbas a EU

"Ante la poca atención que el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, ha puesto sobre México -pues los latinos en ese país no son lo mismo que Latinoamérica- el presidente Felipe Calderón cambia la estrategia geopolítica. Parece estar dispuesto a obligar al vecino a mirar hacia el sur como sea, aun si eso implica restarle al gigante influencia sobre el continente.

De qué otra manera interpretar la propuesta del gobierno mexicano ante el resto de los mandatarios de la región: convertir al Grupo de Río (simple mecanismo de consulta y concertación política) en una nueva organización que, contrario a la Organización de Estados Americanos (OEA), integre a Cuba y a más naciones latinoamericanas y excluya a Estados Unidos.

En los últimos anos, sobre todo a partir del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, México ha profundizado su cercanía con el norte y ha quedado lejos del sur, que ha establecido su propia dinámica a través del Mercosur.

La prioridad mexicana se entiende por las oportunidades que conlleva la exportación hacia el mayor consumidor del mundo y las inversiones desde esa economía. Sin embargo, la integración de América del Norte, contraria a la de Sudamérica, no busca desde los gobiernos, al menos no de parte de Estados Unidos, la homologación política, social, cultural, ambiental y tecnológica.

Mientras tanto, los países al sur de Centroamérica crearon una CSN o Comunidad Sudamericana de Naciones conformada por Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Venezuela y Chile, cuyos objetivos quisieron seguir los pasos de la Unión Europea. En cada reunión -México ausente- aquellos países han refrendado su voluntad de integración, paso que apenas el ano pasado transformó la CSN en la Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas).

Si bien parece lejana una comunidad sudamericana de naciones que establezca una moneda única y ofrezca libertad de tránsito entre los países como en Europa, al menos para Argentina, Brasil, Chile, Venezuela y la región no hay mayor prioridad internacional que la relación mutua, interés que México no ha podido encontrar de su mayor socio comercial en la última década.

Aunque Felipe Calderón se negó a integrar una fuerza militar multinacional como propuso el presidente de Guatemala, Álvaro Colom, para combatir a los cárteles del narcotráfico en ese país -por ser contrario al tradicional espíritu de no intervención mexicano- el mandatario no descartó discutir el tema en la institución que sucedería al Grupo de Río.

Una oportunidad para demostrar el rol de este país será también la cumbre Colombia-Guatemala-México-Panamá convocada para resolver los problemas comunes de inseguridad.

México puede aprovechar una coyuntura favorable. Está Latinoamérica en un momento histórico de consenso en torno a la aceptación de regímenes denostados por Estados Unidos como Venezuela y Cuba, hoy ""amigos"" del gobierno calderonista. Además, la potencia mundial no está en condiciones de oponerse -ni siquiera en su ""patio trasero""- a un bloque contrario a sus intereses.

A dos anos de su gobierno, Felipe Calderón puede ganar por partida doble: devolvería a México parte del liderazgo que le corresponde en América Latina mientras jala las barbas del indiferente vecino del norte. (El Universal)

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