José Alexander: yogui y activista

Alex es hoy en día un maestro yogui y a la vez un activista reconocido por muchos en redes sociales. Cortesía
Alex es hoy en día un maestro yogui y a la vez un activista reconocido por muchos en redes sociales. Cortesía

El yoga cambió la vida de José Alexander Gómez Villafuerte cuando pasaba por un periodo depresivo, debido a diversas situaciones que acontecían en su vida; hace cinco años se convirtió en maestro yogui y empezó a compartir su experiencia con más personas. También por azares del destino tomó la iniciativa de hacer activismo, denunciando diversos hechos a través de sus redes sociales.

Alex práctica yoga desde hace 10 años, previo a eso pasaba por una etapa depresiva en su vida, situación que lo llevó a buscar una alternativa para mejorar su salud mental. Primero, dice, buscó aprender a meditar, pero en esa época casi no había opciones en Tuxtla, por lo que empezó viendo videos en internet.

Sin embargo, al querer hacer la postura para meditar se dio cuenta que su cuerpo estaba demasiado rígido, y fue así que comenzó a buscar clases de yoga pero tampoco había muchas opciones, por lo que siguió con los videos en internet y siendo autodidacta.

Tiempo después comenzó a popularizarse la práctica de esta disciplina en la ciudad, acudió a un centro pero comentó que no le gustó, esto debido a que el lugar era muy cerrado. Motivado por seguir con su práctica ante el impacto que había tenido en su vida dicha disciplina, viajó a Palenque y San Cristóbal de Las Casas, en donde estudió con maestros extranjeros.

Fue así que a su regreso a la capital chiapaneca comenzó a practicar al aire libre, en el Parque Recreativo y Deportivo Caña Hueca; ahí mucha gente se acercaba con curiosidad, preguntando sobre las diferentes posturas, qué es el yoga y si podían sumarse a él.

Al primer grupo no le cobró un solo peso, pero posteriormente estableció una tarifa bastante accesible a sugerencia de otros maestros yoguis, ya que le decían que dar algo gratis da la percepción que es de baja calidad, pero en su caso su preparación lo respaldaba.

Con la llegada de la pandemia el gobierno decidió cerrar Caña Hueca y posteriormente habilitarlo como un macrocentro de vacunación. Ante ello tuvo que cambiar el lugar para sus clases hacia el parque Bicentenario, desde hace un año, pensando que disminuirían sus alumnos mas fue todo lo contrario, ya que al paso de las semanas llegaron más y más personas.

Cuando nuevamente abrieron el parque deportivo decidió continuar nuevamente con las clases en ese sitio, pero solamente por las tardes, debido a la gran demanda que tenía en el parque Bicentenario, ya que los alumnos le manifestaron su gran satisfacción al poder practicar yoga mientras observan el amanecer. Ahí tiene tres grupos que suman más de 50 personas; en el caso de Caña Hueca el máximo de alumnos que llegó a tener fue de 15.

Alex atribuye la gran demanda de sus clases como consecuencia de la pandemia, puesto que tras varios meses de confinamiento muchas personas comenzaron a buscar una actividad física que realizar, quizá por el estrés que ha generado la contingencia, ante lo cual muchos se han interesado por el yoga, debido a que esta disciplina tiene un impacto a nivel físico y mental.

Faceta de activista

Alex cuenta que la faceta de activista surgió porque siempre ha tenido afición por el video, además de que muy seguido utiliza la bicicleta para movilizarse en la ciudad y desde hace años ha observado como motocicletas y automóviles invaden la ciclovía ya que no hay vigilancia.

Siempre le llamó la atención la labor que realizan Los Supercívicos en la Ciudad de México, por lo que quiso intentarlo aquí en Chiapas, pero no se había armado de valor ya que al confrontar a motociclistas y automovilistas corre el riesgo de ser agredido, además comentó que no tenía el equipo adecuado para hacer este tipo de videos.

Sin embargo, una vez harto de la situación y teniendo un teléfono inteligente con buena resolución, comenzó a grabar sobre la ciclovía y a confrontar a quienes invadían la misma; el material audiovisual obtenido lo subió a sus redes y recibió una reacción positiva. Incluso en algunas ocasiones lo ha hecho con un megáfono.

También ha recorrido otros cruceros en donde los automovilistas por igual se suben a las banquetas para esquivar semáforos o cortar camino. Esos videos lo han llevado a que lo consideren el “Supercívico Chiapaneco”, siendo que por ello adoptó el sobrenombre de “Alex Peatón”.