Jessica Pastrana: la niña de las plantas
Jessica Pastrana comparte que sus actividades son con fines altruistas. Diego Pérez / CP

Jessica Pastrana es una de las emprendedoras más jóvenes de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, quien ha establecido una tienda de productos amigables con el medio ambiente, la cual es también el punto de colecta de la asociación “Corazón de Canela”, que brinda ayuda a personas vulnerables.

Desde los 15 años, Jessica se sintió atraída por las ventas y ello la motivó a acudir a bazares en donde puso a la venta plantas y productos ecoamigables, y gracias a sus grandiosas ventas, decidió abrir su propio punto de ventas.

Actualmente en el lugar se venden productos que son lo más posible amigables con el medio ambiente. Jessica comentó que los productos que oferta son de elaboración artesanal y de fabricación local, por lo que su huella de carbono es mucho menor que otros productos industrializados, ya que se evitan gastos de transporte y tiene ventajas, como la de otorgar una buena remuneración a las personas que los elaboran.

En medio de la pandemia, Jessica dejó de asistir a los bazares y le llegó el momento de ser resiliente para aprovechar las herramientas tecnológicas disponibles a su alcance, por lo que decidió enfocarse al máximo en las ventas a través de la aplicación Instagram.

Cuando la mayor parte de los negocios comenzó a registrar ventas bajas y el panorama parecía poco alentador, la tienda virtual de Jessica comenzó a registrar ventas diarias de entre 10 y 30 entregas diarias.

“Ya no sólo eran plantas, eran kits completos porque la gente quería hacer un cambio, cuidarse, y al mismo tiempo cuidar al planeta”, comparte.

Entonces la joven que aún estaba concluyendo sus estudios de preparatoria, se decidió por decirle a sus papás que necesitaba tomarse un año escolar libre para poder enfocarse en establecer un punto de ventas fijo, a fin de hacerlo más confiable.

Su interés es contar con un punto de ventas establecido, ya que esto asegura a los compradores un lugar donde encontrar los productos, aunque continúe trabajando con las ventas en línea.

Ante el temor del arranque, confiesa que estableció un acuerdo con marcas invitadas que pagaban una mensualidad para poder cumplir con los gastos de la tienda, pero a partir de este inicio de año su tienda es exclusiva de productos propios, y de los que conoce a detalle su elaboración.

Ofrece obleas, popotes, joyería, champús sólidos, champú a granel, jabones con diversos fines (como humectantes, de piel seca, aromaterapia, para acné), entre muchos otros productos que se elaboran de manera personalizada.

Altruismo

La tienda ubicada en el bulevar Belisario Domínguez, es el punto de colecta de la asociación “Corazón de Canela”, un punto de recepción de productos para reciclar, como cartón, papel, vidrio, plástico, cigarros electrónicos descompuestos, ya que la idea no es acabar con las empresas que ya están, sino solucionar el problema, que es la basura.

También es utilizada para la colecta de alimentos de la canasta básica, ropa, calzado, juguetes o alimentos para mascotas.

Comparte que un porcentaje de las ventas que se hacen en la tienda se dona a quienes lo requieren.

Algunos consejos

“Si tienes un proyecto que te apasiona, aunque todo mundo te diga que no va a funcionar, es una verdad, porque no hay un estudio ni encuesta que demuestre lo que va a pasar en la realidad”.

“Mi trabajo final de preparatoria lo hice de cepillos de bambú y reprobé, y los jueces del proyecto me dijeron: ‘Tú nunca vas a poder vender cepillos’, y ahora en una semana vendo 100 cepillos de bambú”.

“Si tienes el sueño de un emprendimiento, aunque tu mamá, tu hermana o toda la gente cercana a ti te diga que no va a funcionar, si tú de verdad crees, vas a encontrar a tu público”.