Empresarios de la Asociación Agrícola de Productores de Plátano del Soconusco (AAPPS) presentaron a dos de los tres jóvenes voluntarios enviados al oriente asiático, que durante un año trabajaron en las organizaciones comunales de carácter agrícola, conocidas como kibutz en Israel; mismas que son autosuficientes y autosustentables, en las que compartieron conocimientos durante un año para ponerlos en práctica a su regreso en sus comunidades y se repliquen en beneficio del campo de la región.
Una de las integrantes de la AAPPS, Andrea González, reconoció la oportunidad dada por el Gobierno de Israel para la capacitación de los jóvenes. Mencionó que los empresarios del sector han unido esfuerzos y han apoyado el proyecto con la finalidad de generar capital humano en jóvenes, para que se detone el crecimiento de la zona.
Afirmó que los empresarios agrícolas del sector platanero continuarán con el apoyo a los jóvenes, pero también es necesaria la participación de los ejidos como organización y de las autoridades para que el conocimiento se aplique.
Explicó que en este primer proyecto se envió a seis jóvenes, de los cuales tres terminaron el ciclo, dos ya regresaron y uno se quedó allá trabajando, pero se reintegrará a su comunidad próximamente.
Ronay Miguel Velázquez Méndez, originario del ejido Marte R. Gómez del municipio de Mazatán, y Bulmaro de la Cruz, del ejido Benito Juárez de Suchiate, —quienes son los jóvenes profesionistas del voluntariado que viajaron hasta Israel— señalaron su satisfacción por haber terminado el ciclo.
Dijeron que fue un intercambio de conocimientos sobre labores agrícolas y el desarrollo industrial que permite lograr un éxito económico y así garantizar la viabilidad de la comunidad.
Comparten que en los kibutz todos los miembros suman recursos económicos y esfuerzos en las diversas modalidades de producción, se da prioridad a la educación y a la justicia, además de que existe un organigrama que se respeta.
A un año de haber partido, señalan que con apoyo de los empresarios buscarán replicar los conocimientos aprendidos, sobre todo en los ejidos para buscar incidir en la producción y la forma de pensar de los miembros de la comunidad.












