Jóvenes

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el número de jóvenes entre 19 y 29 años de edad asciende a 19 millones, es decir, representan el 17 por ciento de la población total de México, lo que significa un potencial humano que de una u otra manera, buena o mala, habrá de transformar la realidad nacional como ya sucede en muchas ciudades e incluso en el ámbito rural.
No obstante, instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México han destacado el preocupante hecho actual de que ocho millones de jóvenes no estudian y no trabajan, otros dos millones no cuentan con empleo registrado, un millón más sólo cuenta con subempleo.
Si para los adultos sin empleo –que según reportes de prensa hoy se están suicidando en países con grandes problemas como Italia, España o Grecia–, el asunto es de vida o muerte, para los jóvenes la falta de expectativas es mala consejera.
Pero además, el Censo de Población indica que únicamente el 57 por ciento de los jóvenes de 15 a 19 años y 22.7 por ciento de entre 20 y 24 años están matriculados en algún nivel de enseñanza.
En un momento en que el país está siendo testigo de cambios y de sacudidas sociales en diversas ciudades, protagonizados por jóvenes principalmente, su presencia y su circunstancia deben mover a la reflexión a la célula social, es decir la familia, pero también a todos en general porque finalmente en este asunto todos son o serán interpelados y tocados.
Pese a que en la legislación federal vigente se reconoce el derecho de los jóvenes a un desarrollo integral con educación, empleo, cultura, esparcimiento, familia y participación cívica y social, en los hechos no sucede así por falta de capacidades, no obstante, de éstos dependerá el desarrollo de las generaciones venideras.
Estas realidades incumben también a las administraciones en los tres niveles de gobierno, y como la familia, los administradores deberán tomar en serio su tarea y el desafío que se tiene enfrente, porque los tiempos que vienen no presagian mucha calma ni bonanza.
Es así que avanzamos en medio de grandes problemas y desafíos, en apariencia no lo suficientemente concientes de los mensajes que están enviando de tiempo atrás ciertas voces que provienen de casi veinte millones de mexicanos que serán los protagonistas de mañana.