"Para los católicos mexicanos, la llegada a suelo azteca del papa Juan Pablo II aquel enero de 1979, marcó la empatía entre la feligresía y su líder. Una unión que se consolidó con el paso de los anos y con los cinco viajes que realizó a la República Mexicana el Vicario de Cristo.
El pueblo mexicano siempre le ha sido fiel a Karol Wojtyla, sobre todo porque él redimió al pueblo indígena. La muestra más palpable es la canonización de san Juan Diego, con lo cual quedó refrendada la abierta devoción hacia la emperatriz de América: la Virgen de Guadalupe.
Juan Pablo emprendió una cruzada mundial a favor de los valores familiares, la vida y los jóvenes con lo cual se ganó el respeto mundial, mismo que legitimó día con día. Sí bien también centró sus esfuerzos en fortalecer la pastoral católica, se daba tiempo para sanear las relaciones de su Iglesia con las demás manifestaciones de fe en el mundo.
A la grey católica chiapaneca le trajo un mensaje de esperanza y de concordia aquel 11 de mayo de 1990 cuando su nombre - Juan Pablo II - convocó a más de un millón de personas en Tuxtla Gutiérrez, algo jamás logrado por ningún otro personaje. El Papa peregrino intercambió puntos de vista con todos los grupos étnicos de Chiapas.
Su sencillez le permitió anidarse en el corazón de cada uno de los católicos del mundo, sobre todo en los de la gente más pobre y necesitada, llevándoles el consuelo del mensaje de Jesús: ""Bienaventurados los hombres de buena voluntad"".
El mundo ha perdido a uno de los pocos líderes que haya tenido la humanidad. Como estadista, Juan Pablo II llamó a fortalecer los valores del diálogo por encima de las diferencias y pugnó por un acuerdo entre judíos y palestinos.
El establecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Gobierno de México, fue visto con escepticismo, y anos después logró lo impensable en la Cuba de Fidel Castro.
Preocupados por los indígenas y los jóvenes, Karol Wojtyla, siempre procuró establecer con ellos un mayor vínculo. A los primeros, los impulsó para liberarse y en un mensaje lleno de piedad, desde México, marcó la ruta para que la misión evangelizadora de la Iglesia Católica no se apartara de los grupos étnicos del mundo.
Chiapas le brinda el último adiós al Papa peregrino, el único Vicario de Cristo que realizó más de 104 viajes al extranjero y lo recordará por siempre.
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