Lo mismo que otros pensadores latinoamericanos, como Eduardo Galeano, Fernando Birri y más recientemente Hernán Casciari; el escritor mexicano Juan Villoro ha desarrollado una prosa que entrelaza las descripciones sociales y culturales, de la mano de la pasión psicológica por el futbol.
Esta narrativa cobra vital relevancia cuando se observa a contraluz y se miran detalles que parecieran imperceptibles a simple vista. Por ejemplo, ha mencionado que ser aficionado es un acto de fe, pero en otro movimiento señala que la Inteligencia Artificial ha reducido la razón del hombre a simplemente tener fe en que las desiciones de las máquinas, son las correctas.
Así pues, el sujeto contemporáneo habita muchas realidades y mediante el futbol o la pasión colectiva en turno, se pueden tener acercamientos al comportamiento de las sociedades, culturales sistemas de Gobierno y la evolución del pensamiento y las nuevas tecnologías.
-¿El futbol es un pretexto para hablar del hombre como caudillo?
Lo es en la medida que puede conocerse en su contexto —respondió el escritor ataviado con saco negro y el pelo desengomado tras su aterrizaje en Chiapas, en un viaje desde la Ciudad de México cuando el día guardaba sus luces-. Y es que, las sociedades están permanentemente construyéndose, formando pequeños núcleos sociales, expresando sus necesidades y buscando la evolución.
-¿El futbol es una teatrealización de lo cotidiano?
-Sí
-¿De esto nos hablará en sus presentaciones?
Así es, estoy muy contento de venir a Chiapas, invitado por el rector Oswaldo Chacón de la Unach, a platicar sobre mi visión de las cosas e intercambiar ideas en el marco de la fiebre mundialista que inició en todo México. Tengo una relación de mucho aprecio con este estado, cada vez que puedo vengo.
-¿Cuánto ha cambiado Chiapas en los últimos años?
-El desarrollo es notable, lamento que ahora no tengan plaza de futbol de Primera División, pero en general el estado es más moderno, con dinamismo económico, aunque persisten algunas carencias, particularmente en zonas indígenas, a las que se le han sumado situaciones específicas con los fenómenos migratorios e inseguridad.
-En su obra, El Libro Salvaje, usted dice que: “los libros siempre deciden por quién y cuándo ser leídos” ¿Usted como autor qué quiere transmitir?
-Yo busco en esta dinámica en Chiapas adentrarse en las pasiones y relaciones sociales y el futbol. Finalizó el autor en entrevista exclusiva para Cuarto Poder.
El Chiapas en la memoria de los Villoro
Chiapas es un estado convulso que fue estudiado por su padre, el filósofo Luis Villoro quien narró a finales de siglo pasado, las diátribas de la cuestión indígena y su inserción jurídica en el Estado Mexicano.
Su pasión fu desarrollada en diversos documentos insertos a la narrativa de la resistencia del movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
A su muerte, el filósofo fue cremado y parte de sus cenizas fueron dispersadas en Oventik, en territorio zapatista.
En tanto que su madre, Estela Ruiz Milán, es una psicoanalista mexicana, fundadora de la Sociedad de Psicoanálisis y Psicoterapia de la Ciudad de México, que destacó por su apego al pensamiento de las clases oprimidas.
De ambas líneas, reconoció el escritor, habría heredado el interés por la crónica social. Una vez en este escenario, el de contar las cosas y sus formas, Juan Villoro utiliza una suerte de antropología social retratada por herramientas externas: como el futbol.
La teatralización del futbol
En este sentido, el futbol es una herramienta, es el lienzo en que se puede retratar la cultura, entendiendo el cómo y porqué viven como viven los grupos sociales.
Es una suerte de metáfora, una representación de símbolos sociales y de las personalidades culturales. Es el más grande ejercicio semántico de las clases oprimidas.
Quizás por eso, Juan Villoro nunca se aleja por completo de Chiapas, pues pareciera ser el origen y final de su concepto narrativo.
Específicamente cuando de futbol se trata, pues ocurre una suerte de teatralización de la realidad.
Cada posición en el campo de futbol representa un papel social: puede existir un arquero solitario y neurodivergente, un mediocampista caudillo capaz de ofrecer sangre y ferocidad. Un creativo elegante poseído por el talento, lo mismo que un delantero adulado y bello, lo mismo que egotista y calculador. Este concepto narrativo es descrito en por ejemplo Los Héroes Numerados.
Héroes numerados
En su más reciente libro, “Los héroes numerados”, con su incomparable prosa y su elevado dominio del lenguaje, Villoro explica que a diferencia de los futbolistas los héroes clásicos no usaban uniforme.
Balón dividido
Este documento aborda los liderazgos existentes en el futbol; posándose por figuras y sus suertes varias como Piqué, Messi, Guardiola, Cristiano Ronaldo, entre otros.
Dios es redondo
Habla claramente de Maradona y su figura al centro de un mundo donde la FIFA como institución busca ser una hegemonía de conciencias.
No soy un Robot
Según la sinopsis oficial, “No soy un Robot” es una reflexión sobre cómo lo digital transforma nuestras vidas lo suficiente como para tener que responder cuestionarios electrónicos en la casilla: No soy un robot.
Presentaciones
Las presentaciones de Villoro serán el 19 de febrero en San Cristobal de Las Casas, a las 11 de la mañana en el Auditorio de la Facultad de Derecho, donde presentará el libro “Yo no Soy un Robot”.
Mientras que el 20 de febrero a las 9 horas, la reunión será en el Centro de Convenciones Manuel Velasco Suárez, en Tuxtla Gutiérrez.












