øJuanito podía gobernarú

"A nadie parece importarle la necesidad de contar con presidentes municipales formados para ser buenos gobernantes. Y es que el único factor que puede decirnos algo sobre la capacidad de una persona para hacerse cargo de la administración pública es su preparación. Es la razón por la que Juanito, más allá de lo simpático de su figura, representaba un riesgo para la gobernabilidad de Iztapalapa.

El problema comienza con los partidos, pues seleccionan a sus candidatos según la lealtad de éstos con sus dirigentes, con los gobernadores o con las fuerzas clientelares que más votos pueden acarrear en una contienda electoral.

El votante, por su parte, da la impresión de que sólo presta atención a las apariencias de los candidatos. Cree que los estudios son menos importantes que el carisma o la supuesta cercanía del gobernante ""con la gente"". Es cierto que un doctorado en Harvard no implica honestidad o preocupación por el bien público; pero tampoco quien fue pobre o vendedor ambulante tiene en automático esos atributos. La capacidad y el conocimiento necesarios para llevar las riendas de una institución, en cambio, sí dependen de la formación y la experiencia del funcionario.

La institución débil que era el municipio en México hasta antes de los años 80 pasó a ser hoy el órgano responsable del mayor número de servicios públicos.

Pero en el camino cometimos un error. Sumamos responsabilidades al municipio que no se compensaron con el robustecimiento de sus recursos humanos tanto técnicos como políticos. Esta podría ser la razón por la cual la administración de lo local en este país está devastada. En la mayoría de los municipios urge una cirugía inmediata, un electorado con mayor nivel de exigencia y partidos políticos que se tomen en serio el desafío que pesa sobre sus espaldas.

El Universal

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