Según expertos en psicología infantil, la presencia del juego en la edad temprana será fundamental para la salud psíquica del individuo. La experiencia lúdica debe ser un complemento del entorno amoroso en que todo infante tiene derecho a desarrollarse, de tal modo que los procesos de autoafirmación y estabilidad emocional se consolidan principalmente en el terreno de las emociones.












