La venta de juguetes de madera atraviesa una caída significativa en distintos puntos de comercio local, donde la ausencia de compradores se ha vuelto una constante. Carritos, muñecas y yoyos permanecen acomodados y en buen estado, pero sin movimiento, reflejando un cambio profundo en las preferencias de consumo infantil, cada vez más inclinadas hacia la tecnología y los dispositivos electrónicos.
Cambios
Jorge Pineda, comerciante dedicado a la venta de juguetes tradicionales, aseguró que las ventas han disminuido de manera constante en los últimos años, incluso en temporadas que anteriormente representaban los mejores ingresos.
“Ya no se venden”, afirmó, destacando que ningún juguete logra captar la atención de los niños y niñas, ni siquiera el yoyo, que durante décadas fue uno de los artículos más solicitados.
Aclaró que él no fabrica los juguetes, sino que los adquiere de artesanos especializados en el trabajo de la madera, quienes buscan preservar esta tradición.
Sin embargo, comercializarlos se ha vuelto cada vez más complicado.
Demanda
La diferencia es evidente al comparar su negocio con otros establecimientos cercanos, donde predominan juguetes tecnológicos, muñecas interactivas y juegos digitales que mantienen una demanda constante, pese a que sus precios suelen iniciar desde los 200 pesos.
En contraste, los juguetes de madera tienen costos más accesibles, que van de los 50 a los 300 pesos, pero esto no ha sido suficiente para incentivar su compra.
Según el comerciante, los niños y niñas no los solicitan y los padres tampoco los consideran una opción viable, optando en muchos casos por regalar tabletas o teléfonos celulares.
“El celular es para que no molesten”, comentó, al referirse a una práctica cada vez más común entre los padres, quienes utilizan los dispositivos electrónicos como forma de entretenimiento para los menores.
Diciembre
Esta situación se hizo más evidente durante el mes de diciembre, que anteriormente era el periodo más fuerte para la venta de juguetes de madera, pero que durante el 2025, transcurrió sin cambios positivos, mientras otros comercios reportaron un incremento en productos tecnológicos.
Más allá de las pérdidas económicas, el comerciante expresó su preocupación por la posible desaparición de los juguetes de madera del mercado ante la falta de demanda.
Finalmente, consideró que esta tendencia no solo afecta a vendedores y artesanos, sino que también refleja una transformación en la manera en que las infancias juegan y en cómo se construye la infancia en la actualidad, cada vez más alejada del juego tradicional.












