Nació en la Ciudad de México pero ya tiene sangre chiapaneca por los 20 años que lleva viviendo en nuestro estado; siempre le ha gustado dejar una huella en el espacio en el que se desenvuelve, a través del arte; se trata de don Julio César Alegría Cordero, un artista plástico que ha hecho varias obras para portadas de libros, un personaje que ha definido el arte como una parte milagrosa de la vida misma.
Define como un don la forma en que aprendió a dibujar, porque nunca ha asistido de manera profesional a ninguna institución; incluso, recuerda que desde los cuatro años manifestaba esa inquietud, porque rayaba los pupitres y hasta “dibujaba en el aire”.
Con los años, ha probado todas las técnicas que existen en este mundo, su preferida es el óleo, porque se trata de un método utilizado por los grandes pintores, pero también por la duración que tienen.
Alegría Cordero ha dibujado de todo: lo mismo que rostros, murales o hiperrealismo; aunque su estilo es el realismo, porque resalta las cosas bellas de este mundo (sin olvidar también aquellas que afectan a la población), porque dice, quien forja su destino de manera positiva, obtiene buenos resultados.
-¿A qué edad identificó que pintar en óleo era su vocación?, observa con detenimiento el libro Vicisitudes, una de las tantas obras que ha coordinado. “mi primera exposición fue a los 12 años (…) ahí me di cuenta que sí tenía algo un poquito más avanzado de los otros niños”, recuerda.












