Justicia: rezagos y transparencia

"Junto al magno gasto que México hará este ano con motivo de las elecciones federales, el Consejo de la Judicatura Federal expone las dramáticas limitaciones económicas que contribuyen a que los tribunales y juzgados federales padezcan ""una funesta saturación"" de juicios por falta de recursos para crear nuevos órganos jurisdiccionales que atiendan oportuna y debidamente las demandas de justicia de la población.

Los 528 juzgados y tribunales que funcionan actualmente emitieron casi 660 mil resoluciones y sentencias, pero 120 mil casos quedaron pendientes. Atenderlos hubiera sido posible, de haberse creado 93 juzgados y tribunales adicionales, cosa que no ocurrió.

Las observaciones del Consejo de la Judicatura son, sin duda, dignos de tomarse en cuenta, en momentos en que el sistema judicial entero respira aires de mayor participación social y contribuye en los procesos de apertura informativa y transparencia operativa en el que aún estamos empenados.

La misma Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene ahora una oportunidad notable de demandar mayores recursos para realizar su trabajo y al mismo tiempo ofrecer miradores para que se compruebe que el presupuesto se aplica, como suponemos, celosamente en la tarea de impartir justicia. Confiamos, sí, pero debemos de constatarlo.

Por principio, sería conveniente una mayor autonomía del Poder Judicial para efectos de integrar sus presupuestos y requerir los recursos suficientes para llevar a cabo su tarea de forma eficiente, expedita y transparente. Esto es así porque sus procedimientos administrativos deben ser ejemplo de transparencia, lo que permitirá garantizar que los recursos que les otorga la nación estén siendo utilizados de forma eficiente en las tareas que urgen; solucionar el rezago es una de ellas.

Por tanto, es innegable la necesidad de autorizar mayores recursos para un fin tan elevado, pero también hay que buscar otras maneras de lograr que la justicia cumpla con sus propósitos de ser pronta y expedita. Ignoramos qué tanto de ello podría lograrse con un ajuste a los procedimientos legales, para aligerarlos y obtener fallos con menos dilaciones, especialmente en casos menores.

Tradicionalmente el juez es símbolo de equidad, de limpieza, de sensatez y de justicia, aunque de vez en cuando nublen el panorama sorprendentes actos de indulgencia con los poderosos de la política, del capital y hasta del hampa. Por alguna razón que la gente sopesa con claridad, los grandes personajes difícilmente son encarcelados, o lo son por muy escaso tiempo, salvo extranas excepciones generalmente debidas a rencillas personales en las alturas.

Por supuesto, hay jueces que, como dijo en su informe el presidente de la Corte, Mariano Azuela, caen en cama por exceso de trabajo y hasta han debido de retirarse definitivamente de sus tareas, y ellos merecen un reconocimiento total, más que una mención anónima y en grupo.

La situación expuesta por el Consejo es muy lamentable. Merece una consideración cuidadosa y una resolución rápida, pero hay que anexarle contrapartes. Una buena coordinación administrativa puede otorgar seguridades del pulcro manejo de los dineros. Sin duda así ocurre, pero la salud pública demanda que sea visto.

Un sistema que no tiene nada que ocultar, gana mucho en dignidad y prestancia, si permite a los ciudadanos apreciar en vivo que opera como es requerible, con los juzgados y tribunales suficientes y con el ideal de que el Poder Judicial debe ser un motivo de orgullo nacional. (El Universal).

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