PUBLICADO EL LUNES 20 DE FEBRERO DE 2006Al igual que el empresario textilero Kamel Nacif Borge y el gobernador poblano Mario Marín; el gobernador de Chiapas Pablo Salazar, tiene animadversión contumaz a los medios y periodistas que critican el poder público o privado; incluso personalmente el mandatario estatal ha promovido dos demandas penales por difamación contra dos editores en esta entidad.
No es casual o accidentada su relación, su convergencia con Mario Marín y Kamel Nacif en el complot contra los periodistas y activistas sociales, como Lydia Cacho, que está sujeta bajo proceso penal por el delito de difamación. En Chiapas, también Salazar ha tejido otra historia, donde incluso un periodista está en la prisión de máxima seguridad “El Amate”.
Pablo Salazar, según Nacif, le ofreció mediar ante los diarios Milenio y La Jornada para que le diera derecho a réplica y hasta le ofreció acompañarlo para ver a José Luis Soberanes, titular de la CNDH.
Como ha quedado revelado en las grabaciones, Salazar, Kamel y Marín, tiene algo en común y no dudan en recurrir a demandar por difamación quienes se atreven a criticarlos.
En Chiapas, incluso ampara hacer más severa la sanción penal por ese delito, mandó a los diputados locales a reformar el Código Penal del Estado en febrero de 2004. De tal forma que si antes para quien cometía difamación y calumnia podría ir a prisión hasta por cinco años, ahora con las nuevas disposiciones se puede estar en la cárcel hasta por nueve años.












