Una caída que le provocó una fractura en la pierna fue un momento crucial en la vida de Kimberly, quien, sin saberlo, padecía cáncer en una etapa avanzada, pero una serie de buenas decisiones le permiten estar recuperada y con una nueva etapa en su vida.
“Hay que estar contentos y estar felices y valorar mucho la vida que tenemos. Un mensaje que le daría a los niños es que no se rindan, su vida no se va a acabar, ellos van a poder y en el fondo ellos saben que van a salir adelante”, mencionó Kimberly.
Cuando aún era una niña de 10 años de edad, Kimberly sufrió una fractura y con esto el médico observó que algo no estaba bien en su cuerpo, por lo que pidió que se le hicieran unos estudios, los cuales revelaron que padecía cáncer de huesos.
Expone que al principio de su tratamiento no sabía realmente por lo que estaba pasando, pero lo platicó con su mamá, además de que vivió un momento difícil cuando le dijeron que debían amputarle una pierna, pero que de una u otra forma logró salir adelante.
Reconoce que la pérdida de cabello también le afectó, pero lo más fuerte fue el momento de aceptar que debía desprenderse de una extremidad, aunque aceptó porque era por su bien.
Dentro de su recuperación, reconoce que ha logrado sanar su mente y con esto también ha aceptado que el padecimiento no es culpa de ella ni de sus papás, es tan solo una enfermedad que se presenta.
Sobre sus aspiraciones comparte que actualmente practica la natación, la cual desea ir perfeccionando, además de que confía en que pronto se pueda sumar al equipo de basquetbol sobre silla de ruedas.
Por su parte, la mamá de Kimberly es Lucero Molina López, quien comparte que es importante saber que al escuchar la palabra cáncer no se debe de pensar como un sinónimo de muerte.
El padecimiento
En abril del año 2021 Kimberly sufrió una fractura de la pierna, y al acudir a la atención para su recuperación, el médico se dio cuenta de que algo no estaba bien, por lo que de inmediato pidió que hicieran los estudios correspondientes, con lo que se determinó que debería acudir a la Ciudad de México y allá sería atendida.
Pasaron solo tres meses para que, en junio del mismo año, Kimberly iniciara con el tratamiento, en el que se pronosticaron 12 sesiones de quimioterapia, las cuales serían de manera mensual; sin embargo, el proceso se prolongó hasta octubre del 2022.
La enfermedad se encontraba en una tercera etapa de cuatro posibles, además de que ya estaba afectando su pulmón (metástasis) y la doctora responsable de su tratamiento sugirió que la amputación de su pierna era una opción en el tercer o quinto mes, dependiendo de la evolución.
La toma de decisiones en esos casos es muy importante, pues al concluir el primero de los meses de quimioterapia, los médicos oncólogos y ortopedistas recomendaron la amputación de la pierna para que esto diera una mayor oportunidad de vivir a Kimberly.
“Es una decisión muy fuerte en la que la incluí a ella, para que tome la decisión de seguir luchando por su vida o regresarnos a casa. En ese entonces ella iba a cumplir once años, tenía diez, y quieras o no, para una niña es difícil asimilar perder una parte de tu cuerpo”.
El 27 de octubre de 2021 fue un día especial para Kimberly y su familia, pues logró tocar la campana, que es una acción simbólica de la conclusión del tratamiento, pues el estudio de huesos y tomografía de tórax permitieron revelar que la menor está sana, por lo que actualmente solo está en una etapa de vigilancia, que son cinco años de estudios y en el quinto año a los pacientes se les declara como sobrevivientes.
Por último, agradeció el apoyo de la fundación Doctor Sonrisas Chiapas, quienes han acompañado el proceso de recuperación de salud de la pequeña.












