"La Suprema Corte de Justicia de la Nación no deja de estar bajo los reflectores. Ahora analizará la impugnación que el gobierno de Jalisco y la Procuraduría General de la República (PGR) hicieron contra la ley que permite en el Distrito Federal el matrimonio entre personas del mismo sexo.
El tema no es sencillo de resolver porque arrastra tras de sí montones de prejuicios en la sociedad mexicana y en el sector más conservador de la clase política nacional. De hecho, esta reforma al Código Civil capitalino fue tan de avanzada que la Ciudad de México se convirtió en la primera de América Latina en equiparar tales uniones al matrimonio común.
De su lado, el procurador federal, Arturo Chávez Chávez, argumentó que la reforma al Código Civil del Distrito Federal contraviene el principio de legalidad, pues ""se aparta del fin constitucional de protección de la familia"". En respuesta, el ministro de la Suprema Corte encargado del caso, Sergio Valls, argumenta en su proyecto presentado a votación ante el pleno que no existe precepto constitucional alguno que diga que la familia deba ser la combinación de un hombre y una mujer.
Además Valls desechó el recurso que exige prohibir la adopción a las y los homosexuales, ya que esta facultad ya la tenían estas personas antes de la reforma y el texto respectivo, dentro del Código Civil de la Ciudad de México, no fue modificado. Lo único que el legislador tocó fue la definición de matrimonio. En el texto aludido se cambiaron los vocablos ""mujer"" y ""hombre"" para sustituirlos por ""personas"". Así, matrimonio se entiende en esta demarcación política como la unión de dos personas, sin distinción de sexo.
Lo que el dictamen defiende es el principio de no discriminación contenido en el párrafo 3, artículo 1o de nuestra Constitución. El contrato matrimonial entre homosexuales quiere proteger a las personas de ser discriminadas por su orientación o preferencia sexual. Quiere derechos iguales para todos los tipos de familia. Por ello, según el proyecto del ministro Valls, no hay inconstitucionalidad en el tema del matrimonio homosexual y el asunto de la adopción no es tema, ya que el legislador capitalino no modificó los términos de esa ley con su reforma. (El Universal)
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