Son dignos de comentar algunos de los puntos senalados por Condoleezza Rice en las audiencias ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos para lograr su confirmación como nueva secretaria de Estado para el segundo periodo del presidente George W. Bush.
Si bien por lógica abordó los temas domésticos que más preocupan a los estadounidenses, tuvo espacio para la relación con México en lo referente al tema de la migración, el cual, afirma, sería una de sus prioridades por motivos humanitarios como de eficiencia laboral. Se sumó al proyecto de acuerdo migratorio ya planteado por el presidente Bush, que si bien no llega a ser una amnistía, sí significaría una forma diferente de abordar dicho problema desde una perspectiva menos rígida que en el pasado, en el que ambos países reconocieran de manera oficial que si existe una oferta de mano de obra mexicana es porque hay una demanda de la misma. De ahí a otorgar un trato más humanitario a los connacionales que buscan trabajo en aquella nación habría menos distancia.
En otra parte de su alocución, la funcionaria de la administración Bush senaló que el gobierno de su país ha iniciado negociaciones para pasar a las siguientes fases del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), con intención de llegar a un nivel de integración similar al de las naciones que constituyen la Unión Europea.
Ciertamente, el aspecto económico es otro de los pendientes de la agenda bilateral, sobre todo por lo que respecta a la revisión de los logros y alcances del TLCAN. Decir que el tratado ha sido un éxito es tan relativo como el de la producción o industria que se pronuncie al respecto, de ahí la urgencia de que los acuerdos comerciales sean analizados por ambos países, en el ánimo de corregir lo que no ha funcionado y de avanzar hacia las demás etapas consideradas en la ruta crítica del acuerdo.
Hay serias quejas de empresarios y agroindustriales mexicanos sobre el exagerado proteccionismo de EU, que deben ser atendidas de inmediato, de tal suerte que no quede duda sobre la disposición de nuestros vecinos a otorgarnos un trato equitativo en materia comercial. Se ha hablado incluso de conformar un TLC plus que vaya mucho más allá en la integración económica de las tres naciones de Norteamérica; quizá no es tan audaz como el planteamiento al que aludió ayer Rice de seguir el modelo de unificación europeo, pero sí lo suficientemente estrecho como para derribar buena parte de las barreras financieras y aduanales que actualmente dividen a nuestras naciones.
Al respecto, sería importante que el gobierno mexicano informe de los avances en dichas negociaciones si es que éstas se han llevado a cabo y si es que se han intensificado en algún momento con EU y Canadá, en aras de transparentar un proceso que involucra a todos los miembros de la sociedad y, sobre todo, a los factores de la producción. Los mexicanos necesitamos saber qué tan avanzados estamos en el camino hacia la ampliación de nuestro acuerdo con las naciones vecinas y lo que han ofrecido nuestros socios para mejorar la relación trilateral.
Migración y apertura comercial no son ofertas menores por parte de Washington, pero deben canalizarse de manera que no queden sólo como un hueco plan de trabajo para convencer al Senado de EU sobre la pertinencia de llevar a Condoleezza Rice a la Secretaría de Estado, sino como verdaderos compromisos de gobierno por parte de una administración seria, que en verdad desea estrechar sus relaciones con México. Nuestro gobierno ha de tomar la palabra a las promesas de los funcionarios que integrarán el nuevo gabinete del reelecto presidente Bush. (El Universal).











