La agroecología: una alternativa económica para miles en Chiapas

Marco González * CP. Los cultivos orgánicos, es decir los que están libres de agroquímicos y pesticidas, son la alternativa económica para el campo chiapaneco, pero previamente se requiere de apoyos oportunos y suficientes por parte de las instituciones del sector que permitan por un lado obtener excelentes cosechas, productos de inmejorable calidad, que tengan una gran demanda y buen precio en el mercado internacional.

Por otra parte se requiere que este tipo de cultivos sean compatibles con la preservación del medio ambiente, como ocurre con el café bajo sombra o café orgánico, dijo el doctor Rafael Calderón Arosqueta, investigador de las Universidades de Chapingo y Autónoma Metropolitana.

Algunos de estos cultivos orgánicos de Chiapas, concretamente el café de este tipo en la zona de Jaltenango la Paz (Ángel Albino Corzo), obtuvieron un acuerdo ventajoso para todos. La empresa que les compra el aromático grano se comprometió a donar 10 pesos por libra de este producto chiapaneco que se venda en el mundo.

Por lo pronto ya consiguieron un aula dotada de todos los adelantos tecnológicos, donde los hijos de los productores, sus mujeres y ellos mismos pueden cursar la educación básica en línea, y recibir cursos sobre salud, producción, cocina, etcétera. Este apoyo para la educación se puede y debe multiplicar en toda la zona cafetalera de Chiapas.

Para apuntalar esta alternativa que permita a millones de chiapanecos abandonar la pobreza y la marginación en todos los sentidos, es necesario que las autoridades por principio de cuentas no distribuyan ni permitan la venta de agroquímicos que dañan la tierra o el agua, elementos fundamentales del hábitat.

Los cultivos orgánicos de Chiapas pueden generar hasta unos 700 millones de dólares al año, lo que permitiría arraigar a la gente en el campo, pero para ello se requiere de una nueva visión hacia el campo, donde las autoridades sean las primeras en defender la ecología evitando meter contaminantes a través de los agroquímicos que fomentan las empresas transnacionales.



Ejemplo a imitar

Así como los cafeticultores de Jaltenango lograron negociar un acuerdo que les permite obtener dividendos para la educación, así ahora otros productos orgánicos chiapanecos podrían conseguir ayuda para la salud y la educación a distancia, aprovechando los avances tecnológicos, consideró por su parte el doctor Cecilio Marroquín de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Las ganancias que se generan por la venta de productos orgánicos sin el veneno de las grandes empresas transnacionales, deben ser la palanca que permita a Chiapas un mejor estadio de vida, pero para ello las instituciones relacionadas con el campo deben de dejar de entregar precisamente agroquímicos caros y peligrosos que están generando ya una serie de enfermedades mortales en muchas partes de nuestra entidad, sostuvo el especialista en ecodesarrollo y sociología rural.

Los insumos para la agricultura orgánica son sumamente baratos, el mismo productor los puede elaborar o en su defecto comprar. Quizá por ello, dice Marroquín, las instituciones del sector no las fomentan, porque no generan diezmos o son mínimos, o bien porque no se pueden sacudir la presión de las grandes transnacionales que tienen miles de millones para seguir envenenando al campo, dijo.

La agricultura orgánica de Chiapas podría estar generando casi lo mismo que los envíos de las remesas de los chiapanecos en Estados Unidos este año, es decir unos 700 millones de dólares, pero para ello se debe de intensificar este tipo de cultivos, consolidar y generar nuevos distritos de riego y obtener permisos para que los agricultores finalmente puedan ocupar parte del agua de las presas del sistema Grijalva, para que ellos puedan obtener mejores alimentos, alimentar a su familia y obtener ganancias dignas.

Para ello se requiere de voluntad política. Nada más. Y hasta dividendos extras se obtienen, como los han conseguido los cafeticultores sociales de Jaltenango.