“He visto que la arqueología ha perdido un poco su sentido social, es decir, nos hemos dedicado al oficio pero sin proyección hacia el hombre del presente, el arqueólogo habla por las culturas antiguas por los que no tenían voz, entonces traigamos las enseñanzas de esas culturas del pasado al presente”, señaló Carlos Navarrete Cáceres, arqueólogo, antropólogo, escritor e historiador guatemalteco.
Este prócer intelectual fue galardonado el 15 de octubre por la Unicach, al considerarlo doctor honoris causa por su larga trayectoria y aporte a las ciencias atrás mencionadas.
Navarrete Cáceres, quien ha investigado profundamente las culturas prehispánicas asentadas en nuestro estado como es a la cultura maya, chiapaneca, zoque la zona arqueológica de chinkuktic, se muestra un tanto disgustado sobre el actual rubro de la arqueología, ya que en algunas zonas arqueológicas se prioriza al turismo y no a la investigación.
“Pareciera ser que en nuestro país se maneja a la arqueología de manera comercial y no científica, los arqueólogos no tenemos nada que ver con el turismo, nosotros estudiamos”, señala el arqueólogo guatemalteco.
Un ejemplo de ello, puntualizó, es el sitio arqueológico y natural La Sima de las Cotorras, situada en el municipio de Ocozocoautla, “ese restaurante que hicieron frente a la Sima es un insulto a la naturaleza, cuanto el hombre se apropia de la naturaleza, ésta deja de tener su sentido natural”.
Por otro lado, el ganador del Premio Nacional de Literatura, en el 2005 en Guatemala, dijo sentir un gran gusto porque la arqueología en Chiapas está siendo estudiada por chiapanecos, con la reciente creación de la escuela de esta ciencia, en Chiapa de Corzo.
En cuanto al cuestionamiento que se le hizo sobre, si es correcto seguir viendo a la cultura olmeca como la cultura madre en Mesoamérica, dijo que sin duda alguna sí fueron una cultura porque contaron con deidades propias.
Olmecas
“Pero no creo que la extensión de olmeca signifique precisamente extensión territorial de personas pertenecientes a esta etnia, más bien es un estilo, una gran expresión inconográfica que se extendió más allá del territorio de los propios olmecas”, comenta Navarrete Cáceres.











