La autoconstrucción conlleva riesgos

Hoy día la sociedad está bien informada sobre la importancia de considerar la actividad sísmica de la zona, donde tiene planeado construir cualquier tipo de inmueble, pero en muchas ocasiones para ahorrarse la inversión de contratar a un arquitecto o ingeniero, apuesta a la “autoconstrucción”.

Gabriel Sánchez Rodríguez, docente en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), comentó que cuando no hay intervención de un profesional seguramente se tendrán problemas en el futuro, ya sea por sismos o por cualquier otro incidente o elemento, como las lluvias.

Indicó que no se puede estimar qué porcentaje de viviendas son autoconstruidas, ya que esto varía de una región a otra, pero va ligado a la situación económica. En algunos municipios esto se evidenció a partir del sismo de 2017, causando severos daños en las casas.

Señaló que en Chiapas debería existir un reglamento de construcción por cada municipio, en el que se consideraran las condiciones de cada territorio; hay algunos que no lo tienen, además, algunos que sí lo han elaborado se basan en el reglamento de la Ciudad de México.

Explicó que algunos toman como parámetro el reglamento de la capital del país, en cuanto a normas técnicas y procedimientos, ya que los análisis en la entidad no están tan avanzados como en la Ciudad de México, debido a que se necesita de más investigación científica.

En Chiapas, como todos sabemos, los sismos se dan de baja, mediana o alta intensidad, tal como ha ocurrido a lo largo de la historia. De acuerdo a reportes del Servicio Sismológico Nacional (SSN), nuestra región es de alta incidencia.

De acuerdo al Manual de Obras Civil de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), las zonas de más alto peligro sísmico son la Costa y Centro, y como tal, las construcciones, entre viviendas, edificios públicos y empresas, están expuestas a sufrir más daños.

Enfatizó que entre ingenieros civiles y arquitectos se debe formar una cultura sísmica a la hora de planear cualquier tipo de construcción, obedeciendo ciertas características con base a la región donde se ubique.

Si las estructuras no se preparan bajo el enfoque de la actividad sísmica pueden quedar expuestas a daños estructurales, incluso por sismos de mediana intensidad.

A nivel nacional las técnicas de construcción han evolucionado en las últimas décadas. Los sismos de 1956 y 1985 marcaron un parteaguas en la ingeniería mexicana, debido a que cambió totalmente la forma de construir.

Se ha avanzado en la investigación, en la identificación de fuentes sísmicas, el peligro para cada región, y ya se evalúa el nivel de riesgo en las construcciones. Se ha establecido la premisa de que se debe ser más estricto ante el riesgo y peligro sísmico.