La ayuda mexicana

La devastación y muerte propiciadas por el huracán Katrina en la costa estadounidense del golfo de México, en especial en Nueva Orleáns, han rebasado la capacidad de socorro del gobierno de Estados Unidos de América, que se ha abierto a la urgente cooperación internacional masiva.

El mayor desastre natural en la historia de ese país, agravado por la ruptura de los diques del río Mississippi y del lago Pontchtrain, mantiene inundada la ciudad de Nueva Orleáns, arrasada en 80%, lo cual causó millares de muertes y perjuicios cuantificados hasta ayer en más de 100 mil millones de dólares.

México reaccionó de forma pronta y solidaria y se unió al esfuerzo internacional de auxilio con el envío del buque Papaloapan , de la Armada Nacional el cual, comandado por el contraalmirante Óscar Elifonso Martínez Pretelín y el capitán de fragata Alberto Carballo Torres, ayer zarpó de Tampico con vehículos anfibios y todoterreno, helicópteros con torno de salvamento, ambulancia con equipo quirúrgico móvil y personal; otro barco, el Tepozteco , está listo para partir ya.

La operación de auxilio es coordinada en su área diplomática por el director general de Protección y Asuntos Consulares de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Juan José Salgado, instruidos todos para participar en las labores de búsqueda, rescate y atención a los damnificados de acuerdo con las autoridades estadounidenses.

Además, víveres diversos serán enviados en aviones Hércules de la Fuerza Aérea Mexicana.

La rapidez que requiere el envío de los apoyos, así como la eficiencia que demanda, indujo a las autoridades nacionales a emplear navíos de la Armada mexicana, así como aviones de la fuerza aérea, lo que subraya el grado de importancia que se concede a esta situación, habida cuenta, también, de que entre las víctimas del Katrina se encuentran por lo menos tres mexicanos.

La SRE toma las providencias del caso para repatriar sus cuerpos y atender a sus deudos. No es la primera vez que México participa en acciones de auxilio en casos de desastre sin ningún interés que no sea el humanitario.

A principios de ano, los barcos Usumacinta y Zapoteco navegaron semanas hasta Indonesia con víveres y medicamentos para las víctimas del tsunami , el maremoto que arrasó poblaciones enteras. En su momento, México también ha sido auxiliado en graves desastres naturales.

Hace 50 anos, el portaaviones estadounidense Flying Enterprice fondeó frente a las costas del puerto de Tampico para dar ayuda a las víctimas del ciclón Janet , tercero de una serie que comenzó con el Hilda y el Ione.

En otras ocasiones, como en el terremoto de hace 20 anos, México también ha sentido la solidaridad mundial, demostrada entonces con el envío de brigadas de expertos rescatistas con perros entrenados para detectar la presencia de seres humanos debajo de los escombros.

Con todo, ayudar al país vecino es un acto desinteresado de solidaridad internacional, lo cual aporta un ingrediente de identidad humana que es tan valioso como los materiales de curación y los equipos de rescate embarcados en el Papaloapan y que en este momento son tan indispensables para salvar vidas y contribuir al rescate de seres humanos en condición de tragedia.

Naturalmente México no es el único país que contribuye a esta ayuda, y eso es otro factor valioso de nuestra participación en Nueva Orleáns, el que como parte de la comunidad mundial exista una solidaridad internacional indispensable para la buena convivencia y la ayuda entre naciones. (El Universal)