La ´bomba´ de las pensiones

"En todo el mundo, el de las jubilaciones y pensiones es un problema que se agrava por la incapacidad financiera de atenderlo debido al afortunado alargamiento de la expectativa de vida y las variaciones en el mundo del trabajo. En México, la nómina de pensionados crece velozmente cada ano, rara vez al ritmo de las finanzas públicas y privadas capaces de hacerle frente. El problema es particularmente agudo para el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, Petróleos Mexicanos, la Comisión Federal de Electricidad y los institutos de pensiones de los estados.

La reforma del régimen de pensiones del ISSSTE ha provocado este ano una sucesión ininterrumpida de paros, ocupación de edificios y plantones, con más ingredientes de uso político que de comprensión del nuevo sistema y de propuestas para corregirlo.

Ahora, el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social alerta que la atención a cerca de 50 millones de derechohabientes será afectada por el costo de jubilación de 80 mil trabajadores, a partir del que corre, aunque desde hace tres anos la ley impide usar recursos de las cuotas obrero-patronales, las aportaciones del gobierno y las reservas del IMSS para cubir las pensiones.

El problema es común en muchas naciones de ingresos medios y altos, puesto que en los últimos veinte anos las expectativas de vida se extendieron, en promedio, 20 anos. La expectativa de vida es en México de 77 anos para las mujeres y de 76 para los hombres, cuando en 1950 era dos décadas menos.

En esos anos de la bonanza nacional, cuando se formularon las reglas de los sistemas de jubilación y de pensiones disfrutábamos de un periodo de desarrollo sostenido que perdimos con las crisis financieras y la tenaz atonía económica que aún padecemos. Simultáneamente, el mundo de la producción ha variado. Una buena parte de los trabajadores no cotiza ya en el seguro social, pues está en la economía informal, además de que para mantenerse competitivas las empresas están en un acelerado proceso de robotización y automatización.

En suma, el número de jubilados crece y se reduce el contingente laboral que debería aportar su sostenimiento. El problema debe ser analizado con datos exactos extraídos de la realidad, pero teniendo en cuenta no solamente las heladas cifras de los actuarios, sino también inspirados por el carino y la solidaridad social con quienes en su momento contribuyeron al desarrollo presente, y muchos de los cuales todavían podrían aportar su experiencia y sus conocimientos en actividades productivas. Hay maneras de sacarle partido a esa cantera viva de sabiduría.

El problema no es hipotético. Allí está y no podemos darnos por sorprendidos. No va a haber dinero, si no imaginamos una solución desde ahora, prevenidos de que siempre hay oportunistas al acecho de temas complejos como éste para tratar de obtener beneficios personales, gremiales o partidistas. Nada más reprobable que hacer uso faccioso ""de los viejitos"" con la esperanza de su voto, cualquiera que sea el color, sin hacer cálculos responsables del manejo de los recursos públicos.

Tampoco podemos decir cínicamente ""debo, no niego; pago no tengo"". Hay una responsabilidad nacional que asumir con nuestros mayores. (El Universal)

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