La chamba de buscar empleo

"Ser joven en México y buscar trabajo es una chamba durísima. Las cifras son contundentes: de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), en el país existen 27 millones de jóvenes entre los 15 y 29 anos de edad, de los cuales 13 millones no tienen empleo, aun cuando lo hayan buscado.

El aparato productivo nacional no tiene la capacidad para absorber a casi un millón de mexicanos que se incorporan al mercado laboral. Médicos que acaban de edecanes, jóvenes sin estudios que acaso manejan un taxi del que no sacan para vivir. El Universal documenta hoy un aspecto de esta problemática del empleo juvenil en el Distrito Federal, donde se está generando un paulatino pero constante éxodo de muchachos hacia ciudades del país con mayores oportunidades o de plano rumbo a Estados Unidos, con todo y muro, para vivir el cada vez menos probable sueno americano.

El fenómeno, sin embargo, dista mucho de ser privativo de los capitalinos. La generación de puestos de trabajo obedece al ritmo de desarrollo y crecimiento de la economía en general, que durante los últimos anos ha sido mediocre. Esto ha generado un creciente déficit de empleo, que amenaza con hacerse cada vez más y más asfixiante.

Las indeseables presiones sociales acumuladas por este fenómeno deben ser conjuradas a tiempo.

La actual administración se precia de haber mantenido estable la macroeconomía, aumentado el nivel de reservas internacionales y controlado la inflación, cierto, aunque para lograrlo no se ha reparado en sacrificar empleos o en no poner en el centro de las prioridades crearlos.

A esto debe agregarse una evidente tendencia mundial hacia dos fenómenos genéricos: todo lo que pueda hacer una computadora, ésta lo hará, y todo trabajo que sea desplazable, lo será.

Cada vez se requiere menos mano de obra calificada o no para producir cualquier cosa y cada vez hay más actores nacionales compitiendo por atraer trabajos a su territorio, por lo cual el capital se desplaza a conveniencia por el planeta. Los jóvenes mexicanos compiten hoy con chinos e indios pero también con vietnamitas y polacos.

Es por ello que debe ajustarse el rumbo de nuestro modelo económico. Estabilizar la macroeconomía fue condición necesaria, pero hasta los más ortodoxos Chicago Boys reconocen que ahora hay que crecer. El presidente electo, Felipe Calderón, se autodefinió como ""el candidato del empleo"". Ha prometido incentivos fiscales, subsidios en aportaciones al IMSS, apoyos a pymes, capacitación para el empleo juvenil, respaldo a emprendedores, entre otros temas. Será evaluado sin duda por el cumplimiento o no de su lema de campana. Tiene que crear empleo para jóvenes, pero no chambitas temporales y sin futuro. Esto no depende de su buena voluntad ni de su entusiasmo, sino de que la economía logre tasas de crecimiento mayores a las actuales y sostenibles. A final de cuentas, sólo eso generará empleos, no nada más para los jóvenes, sino para los desempleados de todas las edades. (El Universal).

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