Antes de partir de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, Luz Carreiro sabía que no permanecería mucho tiempo en la ciudad, pues desde muy pequeña sentía que debía ser independiente y desde los 18 años se distanció de su familia.
Antes de comenzar a visitar la mayor parte de los países, decidió implementar en Tux-tla una idea que nació en países de Sudamérica, como Venezuela y Colombia, puesto que veía que las calles de la capital chiapaneca estaban invadidas de basura.
Por lo que un día compartió en sus redes sociales que comenzaría con una actividad de limpieza de las calles de la ciudad, ante lo cual recibió un sinfín de comentarios positivos, pero en la fecha marcada para realizar dicha actividad nadie se presentó.
Así que decidió sumar a su madre, a su mejor amiga y a sus sobrinos sin dudarlo, por lo que muchos comenzaron a limpiar las calles cercanas al fraccionamiento Xamaipak, pues es en donde ella vivía.
Debido a que hace unos seis años la actividad era poco usual y coincidía con la época electoral, tanto ella como sus familiares y su mejor amiga recibían comentarios despectivos.
“La gente me decía que si de qué partido era, qué era lo que buscaba, que si estaba haciendo pepenadores a mis sobrinos”, de cualquier forma decidieron continuar con sus actividades, y de ahí surgió la asociación civill Operación Conejo México.
Asociación de la que está orgullosa y se reconoce como fundadora, pero de la que se desprendió para poder continuar cumpliendo sus sueños.
Sabiendo que la forma de comenzar a viajar más socialmente aceptada es la de ir a hacer sus estudios a otro país, decidió que comenzaría una especialidad en España, pero para conseguir los recursos suficientes debía trabajar, por lo que partió con rumbo a Playa del Carmen, en Quintana Roo.
La convivencia diaria con extranjeros le hizo notar que la decisión de viajar estaba por demás tomada, así que no perdió la oportunidad de iniciar su aventura por el mundo.
Con recursos limitados y una gran convicción de que “ninguna experiencia que viva es mala, pues sólo es parte de la aventura”, la joven chiapaneca ha visitado países de Asia, como Tailandia y Filipinas.
Una de las experiencias que más ha marcado a Luz “Bee Traveler” es la de visitar Japón, en donde asegura que estuvo tres semanas. Es un país que describe como utópico, “es demasiado perfecto, es demasiado lindo y yo tenía que moderar hasta la forma en la que hablaba”.
Sus conocimientos en el idioma inglés y español natal le han permitido recorrer el mundo sin inconveniente alguno.
Recientemente, hace unos meses, Luz “Bee Traveler” comenzó la gran aventura de ser mamá, pero sostiene que es sólo una nueva etapa de la aventura, puesto que considera que puede romper con los tabúes de que al ser madre debe dejar de viajar.
“El bebé viene en ceros, puede crecer en riqueza, pobreza, frío o calor, montaña o playa, lo que sea, se puede adaptar a todo”.
En Estados Unidos conoció a su pareja, quien es originario de California, y con quien estuvo de viaje en una camioneta tipo vagoneta por al menos ocho meses; aunque al nacer su bebé no dudó en regresar a casa para que conociera a sus familiares en Chiapas.
¿Cómo sobrevivir siendo trotamundos?
Luz comenta que para costear la vida que lleva establece relaciones comerciales con agencias de viajes, instituciones, representantes de turismo de los gobiernos y con diversos patrocinadores, además de contar con los ingresos de la publicación de un libro en el que explica cómo se puede vivir viajando.












