La ciudad invadida por las monteras

La ciudad invadida por las monteras

Como cada 15 de enero, desde tiempos inciertos, cientos de parachicos invadieron las calles de Chiapa de Corzo en su primer día de aparición. El reloj marcó las 9 de la mañana y el suelo del vecino municipio retumbó con el zapateado y el chin chin de los primeros danzantes.

El patrón de los parachicos, Rubisel Gómez Nigenda, dijo que por vez primera este baile no solamente sería dedicado al santo Señor de Esquipulas sino también para las víctimas y afectados del pasado sismo de septiembre.

Las calles se tornaron amarillas por la cantidad de danzantes con montera y máscara. Ataviados con las prendas tradicionales, los parachicos visitaron cada hogar e iglesia que fungen como morada del santo patrono.

A consecuencia del pasado sismo no pudieron ingresar a la iglesia de San Jacinto, por lo que se remitieron a danzarle a sus afueras.

Conforme avanzan los días, el cúmulo de danzantes aumentará. Ayer fueron alrededor de 300 los primeros parachicos en salir a las calles y danzar.

Mujeres vestidas de chiapanecas también hicieron acto de presencia durante los recorridos y danzas. Niños, jóvenes y adultos al unísono bailaban y coreaban las alabanzas hacia el señor de Esquipulas; el carrizo y el tambor jamás se dejaron de escuchar, como tampoco los cuetes que explotaban en el aire.