"La visita del Papa Benedicto XVI a México se da en uno de los momentos más álgidos de convulsión social, por la creciente delincuencia que campea en los 31 estados del país y el Distrito Federal, que casi ponen en un estado de sitio al Gobierno mexicano, sino fuese por la intervención del Ejército y la Marina.
De ahí que para la Iglesia Católica es de suma importancia que todos los políticos y Jefes de Estado les llegue el agua bendita de Joseph Aloisius Ratzinger, durante su estancia de tres días en Guanajuato, México.
El propio Felipe Calderón Hinojosa reconoció en su discurso de bienvenida del Santo Papa, de la actitud reaccionaria del crimen organizado, tras enfatizar que ""México ha sufrido la violencia despiadada y descarnada de los delincuentes"".
Solidario, Benedicto XVI reiteró su promesa de pedir y rezar por el pueblo mexicano, especialmente por quienes sufren a causa de la violencia que azota vastas zonas del país y que se relacionan fundamentalmente con la acción de grupos delincuenciales ligados al narcotráfico.
Pero para los más de 93 millones de católicos que existen en México, -cifra que por cierto citó Felipe Calderón-, también preocupa y ocupa a los feligreses el próximo proceso electoral federal en el que se renovará la Presidencia de la República.
Y es que tienen a todos los santos de cabeza para que el gobierno entrante termine con esta pesadilla que lleva más de cinco largos años y que ha dejado como saldo más de 40 mil víctimas.
Damos por hecho que el Consejo del Episcopado Mexicano (CEM) le pasó con antelación una ficha técnica a Benedicto XVI, de la situación sociopolítica-económica que guarda el Estado mexicano, para que el Papa no dibujara escenarios distintos a la realidad durante su estadía.
Por eso nos damos por enterado que Ratzinger no sólo sabe de la situación crítica que atraviesa el país, sino cómo, cuándo, dónde y por qué surgió el fenómeno.
Dada las circunstancias, es urgente y necesaria la codiciada agua bendita de Benedicto XVI, tanto para la clase política como para los fieles católicos y no católicos.
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