La Conagua prevé entre siete y nueve huracanes

La Conagua prevé entre siete y nueve huracanes

En el marco de la presentación oficial de la Temporada de Lluvias y Ciclones Tropicales 2020, la Comisión Nacional del Agua (Conagua), a cargo de Blanca Jiménez Cisneros, pronosticó que en este 2020 podrían impactar un promedio de entre siete y nueve huracanes que irían de la categoría tres hasta la cinco, a partir de este 15 mayo y se extenderá hasta el 30 de noviembre.

Al reunirse (de forma virtual) con los responsables de la Protección Civil en los diferentes estados y otros funcionarios de la administración federal, se estimó que se presentarán entre 30 y 37 sistemas con nombres, los cuales entrarán por el Océano Pacífico y Atlántico.

Los números muestran que por el Océano Pacífico entrarían entre 15 y 18; de ellos, entre siete y ocho podrían convertirse en tormenta tropical, cuatro o cinco estarían bajo el concepto de huracanes pero no pasarían de categoría dos; entre cuatro y cinco tienen la posibilidad de alcanzar la máxima categoría.

El promedio histórico, de 1981 a 2010, ha sido de 15 sistemas en el Pacífico. Para el caso del Océano Atlántico, se tiene previsto el impacto de entre 15 y 19 eventos hidrometeorológicos; de ese número, de ocho a 10 podrían ser tormentas tropicales, entre cuatro y cinco estarían bajo el concepto de huracanes (categoría uno y dos) y, por último, entre tres y cuatro alcanzarían la máxima categoría. El promedio histórico muestra que por el Atlántico han ingresado 12 sistemas cada año.

La Conagua compartió otros datos que se relacionan con la cantidad de lluvias que han generado los últimos ciclones tropicales; por ejemplo, la tormenta tropical Fernand dejó 529 litros por metro cuadrado; en cambio, la depresión tropical 19-E acumuló 351 litros por metro cuadrado.

Lo que ahora se está haciendo para mejorar los pronósticos, dijo la funcionaria, es la actualización de la base de datos sobre los ciclones tropicales, además de “analizar condiciones oceánico-atmosféricas, revisar las condiciones de El Niño, identificar las variables predictoras, años análogos; revisar los pronósticos de los modelos globales e identificar el mejor modelo para México”.

De las precipitaciones para este año (aunque pueden generar situaciones negativas), Jiménez Cisneros enfatizó que también pueden ser positivas para la agricultura y ganadería, dos de los rubros que demandan altas cantidades de agua para las cosechas y que son de vital importancia en la entidad.

Recordó que el pasado 25 y 26 de abril se registró una depresión tropical.

El máximo de eventos registrados en el Pacífico ocurrió en 1992, con el impacto de 24 sistemas, y en el 2010 se registró un mínimo de sólo cuatro ciclones; no obstante, para el Atlántico el récord ha sido de 28 ciclones (2005) y en 1983 se obtuvo el menor, sólo cuatro ciclones tropicales.

Uno de los huracanes que más afectó a Chiapas en las últimas dos décadas fue el Stan, el cual fue incluido dentro de la categoría uno, sin embargo, generó una racha de viento que osciló por arriba de los 130 km/h y que dejó unas dos mil muertes en México, El Salvador, Honduras, Nicaragua y hasta Costa Rica.

Este fenómeno hidrometeorológico impactó en la entidad un 4 de octubre de 2005; los daños se extendieron a más de 40 municipios, con el desbordamiento de 80 ríos en esas zonas y con pérdidas millonarias que siguen sin cuantificarse, sin embargo, fue el inicio de los trabajos preventivos en materia de Protección Civil.

Las acciones que se realizan desde la dependencia estatal se deben a la alta vulnerabilidad de Chiapas, un estado que es sensible a los sismos, lluvias, deslaves o incendios forestales.

Además del Stan, el huracán Bárbara, la tormenta tropical Ingrid y Manuel, también causaron daños materiales en Chiapas, aunque en menores dimensiones y sin vidas humanas que lamentar.

De acuerdo con el Organismo de la Cuenca de la Frontera Sur de la Conagua, los máximos históricos alcanzados con las lluvias extremas son de 645 milímetros para Chiapas, lo cual ocurrió en diciembre de 1990; cuatro años antes, en 1986, Tuxtla fue sorprendida por una lluvia que alcanzó los 148 milímetros en el mes de septiembre.