La cuenta regresiva

Los profetas menos optimistas advierten que, ante la escasez mundial, las guerras del futuro serán por el control del agua, y en México ya empezamos a cumplir con la profecía. Por lo pronto en el Distrito Federal se está entrando en un proceso de crisis que parece no tener atención gubernamental.

Este ano la Comisión Nacional del Agua (Conagua) suspenderá el suministro tres días de cada mes de enero a mayo en el Distrito Federal y el estado de México. zLa razón? Las siete presas que conforman el Sistema Cutzamala están por debajo del nivel necesario para satisfacer el consumo anual. Lo que ha de reclamárseles a los políticos es que dejen el abasto a merced de la naturaleza cuando por fugas, desperdicio deliberado, carencia de infraestructura para tratamiento de aguas residuales y falta de aprovechamiento pluvial deja de resarcirse el déficit.

La ciudad de México desperdicia al día en fugas el equivalente a 20 estadios Azteca llenos de agua. Estudios de la Universidad Autónoma Metropolitana indican que de mantenerse los patrones de alto consumo y desperdicio, dentro de ocho anos colapsará el servicio en el valle de México. El problema, presente ya en Durango, Morelos, Oaxaca y otros estados, podría desbordar en conflictos sociales y económicos sin proyectos de conservación y reabastecimiento que garanticen el más valioso de nuestros recursos.

Por ejemplo, de acuerdo con un estudio elaborado por la UAM entre los anos 2001 y 2003, si en la delegación Iztapalapa se ahorrara el agua y se evitaran fugas, podría dotarse de líquido a un millón 900 mil personas durante un ano. Tan sólo en esa demarcación hay en la actualidad 320 mil personas sin el servicio. El Plan Hídrico del Distrito Federal data de hace más de 50 anos.

Entre casas, oficinas e industria se derrocha 35% del líquido que llega al valle de México. Esta urbe es una de las 10 ciudades en el mundo que más agua gasta, y no obstante que los costos para adquirirla son muy elevados, la población no cubre el precio real sino una cuota subvencionada que, para colmo, no todos pagan.

La población ha crecido desmesuradamente por décadas y a pesar de que la tendencia es tener menos hijos la actividad humana seguirá creciendo cuando menos hasta 2050. La demanda de agua será mayor. Del gran lago de Texcoco existente en la era prehispánica hoy sólo queda la laguna de Tecocomulco, en Hidalgo, víctima de la desecación por la ambición de usar la última reserva dulceaquícola de la cuenca central para cultivos y ganado.

La deforestación de las pocas zonas boscosas y selváticas que quedan en México deja a la tierra sin capacidad para filtrar el agua de lluvia que, sin llegar al subsuelo, impide recargar los mantos de agua dulce. Junto con la conservación del ambiente los gobiernos también pueden realizar obras que posibiliten la filtración del líquido al subsuelo.

El primer paso obvio, y urgente, es reparar y dar mantenimiento a la red de agua potable y evitar las fugas en las casas. No hay pretextos. Sabemos que a diferencia de carreteras, segundos pisos, pistas de hielo, verbenas populares y despensas, la prevención de desastres no es el tipo de obra que permita el relumbrón en periodo electoral.

Tenemos en el zócalo del DF agua suficiente para hacer la pista de hielo más grande del mundo, pero se deja sin líquido a miles de familias en la misma entidad. Ignorar la urgencia de soluciones hará a los políticos de hoy responsables de las malas condiciones de vida de las próximas generaciones.

Este es un tema que se va a colocar en la agenda principal de la sociedad. Por lo pronto, este periódico hará lo posible para llamar la atención de todos y evitar una tragedia evitable.

zCuánto tiempo se puede vivir sin agua? zHasta dónde puede llegar una persona para conseguirla? Los políticos deben pensar en ello porque, a juzgar por las alertas de los científicos, queda poco tiempo y hemos hecho casi nada. (El Universal)