“Gracias a que ha llovido es que tengo agua, de lo contrario no se como le hiciéramos, lo bueno de cuando llueve es que mi cisterna se llena porque el agua se filtra del suelo”, comentó la señora Leticia, una integrante de las 29 familias que prácticamente viven entre tronidos y dentro de hogares que se asemejan más a una cueva que a una casa
Se trata de la colonia La Cueva del Jaguar, donde el escenario del andador Gato Montes pareciera indicar el paso de un terremoto o de una especie de un proceso de eclosión, el suelo se ha desplazado tanto, que ha puesto de lado a casas enteras y a otras la quebranta día a día.
Y es que, se tratan de 29 casas situadas el Oriente-Sur de Tuxtla Gutiérrez, las cuales prácticamente son inhabitables debido al gran deterioro que presentan por la movilidad del subsuelo, lo que ha originado la inclinación, desgajamiento, cortaduras, derrumbes parciales y levantamiento de suelo.
Ante ello, estos hogares parecieran ser el resultado de una escena de guerra, algunas otras comienza a quedar por debajo del suelo otorgándoles la apariencia de cuevas. En cada una de las casas habitan familias enteras donde es observable un gran número de población infantil.











