Una de las causas de la resistencia a pagar impuestos es la falta de certeza de que sean bien gastados, es decir, que se conviertan en obra pública, crecimiento económico y desarrollo social. Legisladores y Poder Ejecutivo, al no rendir buenas cuentas del dinero público que reciben, propician esa conducta, disfuncional para todos, pero racional para quien se indigna porque el erario que tanto cuesta obtener sea gastado alegremente.
No es fácil superar la desconfianza ante autoridades diversas cuando vemos de qué manera éstas, seguramente muy cuidadosas con el manejo de sus propios recursos, dilapidan el tesoro público a la menor oportunidad o lo desaparecen como si fueran magos.
EL UNIVERSAL informa hoy que se han vuelto humo mil 200 millones de pesos de los 3 mil 500 millones que se cobraron a las tabacaleras por concepto de contribución de un peso por cada cajetilla de cigarros, para compensar parte de los danos mortales que ocasiona fumar.
La suma desaparecida es casi la tercera parte de la cantidad total recaudada. zCómo es posible que algo así pueda suceder?
Causa escozor advertir que el cobro lo hacía Cofepris, la entidad que debía también evitar la entrada de efedrina a México. El chino-mexicano Zhenli Ye Gon está acusado de introducir ilegalmente 60 toneladas de esa sustancia, proveniente de China, y de guardar en su residencia de Lomas de Chapultepec más de 205 millones de dólares -aproximadamente 2,200 millones de pesos- de supuesta procedencia legal, pero aún cuestionada.
De manera parecida, los diputados federales han presupuestado para viajar este ano 226 millones de pesos. Como son 500, les tocan 452 mil pesos a cada uno. Nada mal.
En sus tres anos, la Legislatura anterior erogó por el mismo concepto, pasajes y viáticos, 426 mil 6 millones de pesos. Es decir, en un sólo ano se gastará ahora más de la mitad de esa cifra.
Adicionalmente, el desglose del gasto, que antes podía ser conocido por el público, es ahora confidencial. Quizás por un momentáneo arranque de pudor.
Los mismos diputados, que ocultaron un incremento en sus dietas, perciben una larga lista de ingresos para sus múltiples necesidades personales y legislativas, como aquí se ha informado y comentado. La austeridad y la transparencia, lamentablemente, no figuran entre las preocupaciones de los senores representantes populares.
Esta actitud displicente raya en el cinismo, ofende con una danza de los millones de los mexicanos trabajadores que en 60% estarían dispuestos a pagar más impuestos a cambio de mejores servicios públicos, como revela una encuesta de la propia Cámara de Diputados.
Cuando se despliega toda una estrategia destinada a aumentar la recaudación, es lógico que la atención se centre en preguntarse cómo se usará el dinero extra que el gobierno busca agregar a sus arcas. Los desvíos y los excesos redundan en argumentos desfavorables a la reforma fiscal que tanto anhela el calderonismo.
Si nadie -se sostiene- puede estar al margen de la tributación, todo el gasto público de igual manera debe someterse al escrutinio público. (El Universal).











