La devoción guadalupana en los Altos de Chiapas

La devoción guadalupana en los Altos de Chiapas

Lucero del Carmen Paniagua Barrios, doctora en Ciencias Sociales y Humanísticas por el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Cesmeca-Unicach), ahondó sobre los espacios de devoción hacia la virgen María ubicados en los Altos de Chiapas.

Paniagua Barrios consideró a los municipios indígenas de la zona como activos en la influencia de la guadalupana desde el periodo colonial; los dominicos que llegaron a estos lugares se dieron a la tarea de reubicar a la población e instaurar inicialmente el culto mariano con las políticas eclesiásticas y, posteriormente, la devoción guadalupana en las iglesias y capillas de estos pueblos.

“La presencia de la virgen de Guadalupe en estas iglesias es interminable debido a que en ellas hay altares exclusivos a esta imagen con esculturas, litografías o incluso óleos que datan principalmente del siglo XIX o XX”, explicó.

Mayordomos

La investigadora resaltó la figura de un mayordomo encargado de cuidar y adorar a la imagen en la estructura de cargos político-religiosos. Entre estos pueblos indígenas se encuentran: Zinacantán, Tenejapa, Chamula, Larráinzar, Pantelhó, Chenalhó, Mitontic, San Juan Cancuc, Huixtán, Oxchuc y el resto de los municipios de la región.

“En algunos de estos lugares cuentan con una capilla exclusiva para su culto que se encuentra casi siempre en una de las colinas del pueblo. Esta particularidad que tienen las capillas de la virgen de Guadalupe tiene su origen, principalmente, al replicar las características del cerro del Tepeyac. En estas comunidades indígenas es común encontrar a las vírgenes vestidas con la indumentaria característica del grupo étnico a la que pertenecen”, puntualizó.

Las parroquias, iglesias y capillas, consideró la investigadora, son espacios guadalupanos donde han proliferado organizaciones de grupos de peregrinos que corren con antorcha visitando ciudades y pueblos dentro de Chiapas o a otros lugares como la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México.

Réplica de la Basílica

En específico nombró la localidad de Pocolúm del municipio de Tenejapa, donde se construyó una réplica de la Basílica de Guadalupe pero con dimensiones menores a la original.

“Esta capilla surge a partir de un mito local: en el año de 1990 un grupo de jóvenes que peregrinaban y se les aparece la imagen de Guadalupe en una olla. Este evento fue trascendental para el pueblo ya que, tiempo después, una mujer mediante sueños ve a la virgen y pide se le construya una capilla en una pequeña colina de la localidad. En este lugar se encuentra un ojo de agua, que se encuentra cercano a la actual capilla y a la que se le atribuye un poder milagroso, además de estar resguardada la olla con la silueta de la imagen de Guadalupe”, narró.

Al mismo tiempo, San Juan Chamula se ha caracterizado por su culto guadalupano a partir de 1990 con la construcción de capillas a lo largo de las carreteras que lleva a municipios colindantes, como San Andrés Larráinzar, Chenalhó, Pantelhó y otros. En estas carreteras se encuentran las capillas de las localidades de Tzalatón, Lomhó, Tzajatetic, El Ciprés, Cruz Quemada, Macvilhó, Nichtón, El Callejón y Cruztón.

“La construcción de estos templos es muy particular debido a que son construidos sobre los terrenos que pertenecen a la casa del devoto, a un grupo familiar o de un linaje en particular que celebra la fiesta de la virgen de Guadalupe. Estas son capillas pequeñas con dos torres pintadas casi todas de blanco o con colores patrios, con un pequeño campanario y adornadas en las puntas con jarros hechos de cemento elaborados rudimentariamente por los indígenas de la región”, finalizó.